Hermoso recital de Domenico Codispoti

CHOPIN / JANÁCEK:
24 Preludios op. 28. En un frondoso sendero, libro I. Sonata ‘1.X.1905’. Domenico Codispoti, piano. EUDORA (1 SACD)
¿Unir Chopin y Janácek en un solo recital? No es habitual. Aunque un checo y un polaco sean parientes cercanos. Una región polaca, la Galicia de los Cárpatos, estaba en el Imperio; la Moravia de Janácek, también. Ambos son nacionalistas, mas con niveles de conciencia distintos; Chopin muere en 1849 y Janácek vive entre 1854 y 1928. Uno, en el exilio francés; el otro, infatigable en Brno, que tiene mucho de exilio interior, pero al menos está allí, en la fuente nacional.
Los polacos descreen del eslavismo, lo temen, el eslavismo es la tirana rusa, que impone su propio despotismo a quien tiene una historia diferente. Janácek no ve eso, está ciego en su odio a Viena, cree que la libertad viene de Rusia. La colección de Preludios de Chopin valdría como ejemplo de su nacionalismo tanto como las nacionales mazurcas y polonesas: busca el lenguaje del pianismo sin olvidar sus raíces, y sin que estas raíces le apresen. Es el Chopin más cercano a lo objetivo, sin que valoremos más los Preludios que, por ejemplo, los Nocturnos, en que rindió homenaje al belcantismo, porque un aria matiza también el canto de la tierra. Bien conocida es ya, a estas alturas, la primera serie de En un frondoso sendero, diez piezas íntimas, emocionantes, que Janácek escribió pensando en Olga, su hija, su cómplice y amiga, que murió joven. Aquí conversa con Olga. Entonces, vivir era ver morir a tus hijos; Dvorák lo sufrió, como Smetana.
Menos conocida es la sonata incompleta (no inconclusa), cuyo título lleva una fecha, 1.X.1905, la de una revuelta y el asesinato de un joven; solo reclamaba estudiar en checo. Hermoso recital el de Codispoti, con este acoplamiento en el que, una vez encarado, lo inhabitual nos parece muy racional, mas para ello es necesario leer, sonar y evocar como lo hace él. Una secuencia hermosa, un recital de especial belleza.
Santiago Martín Bermúdez


