Heitor Villa-Lobos, el gran mestizo (60 años de la muerte del compositor brasileño)

Heitor Villa-Lobos, el gran mestizo (60 años de la muerte del compositor brasileño)

Un 17 de noviembre de 1959, hace sesenta años, fallecía Heitor Villa-Lobos [en la foto], el más importante compositor brasileño y una de las más singulares personalidades musicales de la primera mitad del siglo XX. Nacido en Río de Janeiro en 1887, Villa-Lobos fue esencialmente un músico autodidacta que se alimentó tanto del conocimiento directo del folclore de su país como del estudio de las partituras de los grandes maestros de la música culta occidental. De esta convergencia surge un temperamento artístico empeñado en fusionar la herencia popular brasileña con la gran tradición occidental, siendo capaz al mismo tiempo de insertarse plenamente en el acervo de las más avanzadas experiencias musicales de comienzos del siglo XX.

Coexisten en el lenguaje de Villa-Lobos los arabescos y la exquisitez tímbrica de Debussy, el primitivismo de Stravinsky y hasta cierta dulzura melódica pucciniana, todo ello pasado por el tamiz de una original y heterodoxa sensibilidad armónica. Al mismo tiempo, la matriz folclórica otorga a sus piezas una sensualidad instintiva y unas dotes comunicativas inmediatas. La polifonía –con Bach como divinidad tutelar– es la argamasa que aglutina estos heterodoxos ingredientes.

Dentro de su enorme catálogo (unas 1.000 obras) despuntan los dos ciclos Chôros (1920-1928) y Bachianas brasileiras (1930-1945), sin duda el resultado más alto de su incansable obra de mestizaje musical. Tampoco hay que olvidar sus piezas para guitarra (Suite popular brasileña, Doce Estudios, Cinco Preludios), que constituyen una aportación de primera magnitud a la literatura del instrumento en el siglo XX. Su obra para piano (A Prole do Bebê, Rudepoema, Cirandas, Cirandinhas) ha contado con defensores de gran calibre (Rubinstein, Freire), mientras que menos interés revisten, en términos generales, sus sinfonías y sus cuartetos de cuerda, donde a partir de los años cuarenta empieza a asomar cierta tendencia academicista y conservadora.