GRANADA / Sentando cátedra con el órgano

GRANADA / Sentando cátedra con el órgano

Granada. XVIII Academia Internacional de Órgano. 6/11-IX.2019. Erwin Wiersinga, Jorge García Martín, Jürgen Essl y Cristina García Banegas, órgano. Manuel Quesada, sacabuche. Coro Tomás Luis de Victoria. Director: Pablo García Miranda. Antonio Carvajal, recitador.

La Academia de Órgano de Granada, patrocinada por la Sección de Música de la Real Academia de Bellas Artes de Granada, ha cumplido su mayoría de edad en la presente edición, caracterizándose desde su fundación por la presencia de organistas de gran prestigio como intérpretes y de reconocida autoridad como académicos en sus centros de docencia. Esta última faceta se ha podido experimentar en esta ocasión con la clase magistral impartida por el organista holandés Erwin Wiersinga [en la foto] al día siguiente de su recital ofrecido en el órgano de la Iglesia de Nuestro Salvador, sita en el anterior emplazamiento de la Mezquita Mayor del barrio del Albaicín, actuación que resultó ser toda una lección sobre autores anteriores a Johann Sebastian Bach que influyeron en la obra del maestro de Eisenach.

Empezó esta con Dietrich Buxtehude del que tocó el Preludio y fuga en Sol menor BuxWV 163, obra con la que predisponía al público para el contenido del programa en el que se pudo disfrutar también del estilo coral de Georg Böhm en su composición en honor a Nuestro Padre en el Reino de los Cielos, Vater unser im Himmelreich. Siguieron tres versos de Mathias Weckmann con los que dejó patente su calidad de sonido, transmitiendo un sentimiento místico y meditativo antes de una ligera Fuga en la menor, aislada de su preludio, de Vincent Lübeck. Wiersinga entró en el mundo de Bach al final del programa con una transcripción del organista suizo Guy Bovet sobre una aproximación de Bach a la música de Vivaldi, concretamente a su Concierto para cuatro violines RV.580, enlazado con el allegro del Concierto BWV 1065 del propio compositor sajón, realzando la rica sonoridad que se puede extraer del órgano construido por el organero granadino Francisco Alonso Suárez el año 2001. Antes de las dos obras de Bach que cerraron la actuación, de las que destacó estilísticamente en una de las versiones existentes del Preludio y fuga en Do mayor BWV 545, interpretó un coral del organista y compositor francés del siglo XIX Alexandre Boëly, todo un homenaje a Bach, y una Fantasía y Fuga en Si bemol influenciada ya por tendencias románticas, todo un anticipo de la gran escuela romántica francesa del diecinueve. Fluida pericia técnica y consumado respeto estilístico caracterizaron su interpretación, en la que se echó de menos, siquiera, alguna pieza del gran Johann Pachelbel.

La segunda jornada tuvo lugar en el imponente escenario del Monasterio de San Jerónimo con un concierto en el que el organista salmantino Jorge García Martín intervino en un programa en el que se ha homenajeado a Tomás Luis de Victoria, participando también el Coro Tomás Luis de Victoria de Granada, bajo la dirección de su maestro fundador Pablo García Miranda, al que se unía con el sacabuche Manuel Quesada Benítez como refuerzo de determinadas líneas vocales. La intención de esta actuación fue hacer una demostración de cómo el órgano participaba en las capillas musicales de la época renacentista así como las adaptaciones al teclado o intabulaciones de originarias obras polifónico-vocales. Un discurso y dos tientos de Correa de Arauxo, particularmente el titulado Síguese la muy célebre canción “Susana”, núm. 61 de su colección Facultad Orgánica sirvieron para contrastar una más que destacable actuación del coro que, según las piezas, fue situándose en distintos emplazamientos del templo buscando la acústica y expresividad más idóneas.

El penúltimo concierto de los seis programados estuvo protagonizado por Jürgen Essl, prestigioso maestro de la improvisación, con la inestimable colaboración de Antonio Carvajal, Premio Nacional de Poesía 2012, que recitó, desde el púlpito de la capilla del Convento de Santa Catalina de Siena (Zafra), distintos poemas de autores españoles de los siglos XVI y XVII que se alternaban con piezas de compositores contemporáneos como Cabezón, Bruna, Froberger —el músico interpretado con mayor lucimiento en su Toccata V da sonarsi alla Levatione— y Bach, así como por distintas improvisaciones del organista de entre las que destacó Pastoral, por su articulada sutileza sonora e interesante registración del órgano, construido por el franciscano Francisco Alexo Muñoz, organero titular de la Archidiócesis de Granada durante el siglo XVIII, en 1730 y restaurado por el ya mencionado Francisco Alonso Suárez el año 2004. La mística que encierra la poética de Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz junto al cuadro de Pedro Atanasio Bocanegra, Los desposorios de Santa Catalina de Siena, situado debajo del coro de clausura de la capilla del convento, implementaron un ambiente singular que quedará como uno de los conciertos a recordar y mejor programados en la historia de la Academia Internacional de Órgano de Granada.

El punto final de esta edición lo puso la uruguaya Cristina García Banegas, una de las figuras más reconocidas en América del Sur como directora musical, académica y organista. Su programa lo ofreció en el instrumento que Salvador Pabón construyó en 1763 y reinstaló en la actual Parroquia de Santos Justo y Pastor el año 1770. Contenía obras de autores ibéricos que impulsaron la práctica musical en la época colonial suramericana, destacando la que inició la actuación, Tiento lleno de primer tono sobre el paso de la Salve de Sebastián Aguilera de Heredia, el Tiento de medio registro de tiple de quarto tono de Correa de Arauxo, Medio registro de sexto tono de bajo del tudelano José Ximénez y, de manera brillante, las dos piezas de José de Torres, Obra de primer tono bajo y su Batalla, sin olvidar la gracia y el sentido con los que interpretó cuatro danzas populares como fueron Marizápalos, Canarios, Jota y Fandango que, junto a su versión de un baile cuzqueño, que ofreció como bis, hizo las delicias del público que llenaba el templo.

Terminaba así una de las ediciones de la Academia más variadas y por tanto interesantes con la que Granada se ha convertido, una vez más, en uno de los principales referentes de las distintas muestras dedicadas en nuestro país a la música de órgano, instrumento esencial de la mejor y más auténtica tradición musical española.