GRANADA / META4: sensible levedad

GRANADA / META4: sensible levedad

Granada. Patio de los Arrayanes. 24-VI-2019. META4 (Antti Tikkanen y Minna Pensola, violines; Atte Kilpeläinen, viola, y Tomas Djupsjöbacka, violonchelo). Obras de Fanny Mendelssohn, Kaija Saariaho y Robert Schumann.

En el capítulo de música de cámara el Festival de Música y Danza de Granada ha tenido a bien contar en su programación con uno de los cuartetos de cuerda más sobresalientes en el panorama internacional como es el finlandés Meta4 que, desde que se constituyera a principios de la presente centuria ha venido adquiriendo un prestigio creciente, abordando un repertorio siempre atractivo al demostrar un constante interés por la música de vanguardia y la del siglo XX. En este sentido hay valorar la inclusión, en el programa con el que hacía su presentación en el Patio de los Arrayanes de la Alhambra, de Terra Memoria de su compatriota Kaija Saariaho, obra de un marcado carácter elegíaco contextualizado dentro de un sentimiento de remembranza nostálgica, que imprime a su discurso cierta sentimentalidad. El sinuoso sonido de este grupo, creó una sugestiva atmósfera perfectamente integrada en el marco orientalista árabe de este alegórico espacio alhambreño en el que se mezclaban cierto estoicismo musical nórdico con la arquitectónica belleza interior del recinto, que posee una acústica verdaderamente áurea, lo que favorecía la escucha con todo detalle de esta alambicada composición de tan sensible levedad.

Este ambiente ya venía propiciado por la primera obra que interpretaron; el único Cuarteto de cuerda en Mi bemol mayor que compuso Fanny Mendelssohn, hermana del gran compositor, con el que Meta4 quiso anticipar un delicado clima en la primera parte de su actuación. Con una conjunción dinámica verdaderamente admirable hicieron una lectura conmovedora del Adagio con el que se presenta este cuarteto, dejando una impronta de elegante espiritualidad que hacía recordar, como endulzada, la sobriedad de los cuartetíscos tiempos líricos de Beethoven. Reflejando la determinación scherzante del subsiguiente movimiento, Allegretto, Meta4 se revitalizó mostrando un sonido más directo e incisivo, volviendo a una suave reserva expresiva en la Romanze que ejecutó con significativo sentido nostálgico, como reflejo de su meditativa inspiración. Con el Allegro final los músicos apuntaron sus excelencias técnicas que habrían de tener su refrendo en Schumann.

Con su Cuarteto op. 41 nº 3 en La mayor se ocupó la segunda parte del recital, llamando la atención como Meta4 quiso enfatizar el contraste métrico del binario Andante inicial con el ternario Allegro que le sigue, alcanzando un feliz resultado en su exposición, más rítmica que la que exigían las obras anteriores. Proyectaron el segundo movimiento como si se tratara de una tierna ensoñación cantada, sólo transformada por la diferente naturaleza de sus distintas variaciones, destacando la oposición constante del violín y la viola. Los músicos consiguieron una destacada tensión expresiva en la coda del Scherzo, donde Schumann llega a una mágica fusión de las tonalidades mayor y menor, lo que les permitió lograr uno de los momentos más destacados de su actuación, para ofrecer un alarde de virtuosismo en el Finale, percibiéndose una llamativa exhibición técnica del violonchelista y el viola.

Para terminar y como bis interpretaron una adaptación para cuarteto de una pieza folclórica finesa con la que destaparon las esencias de una especie de intensa y temperamental sentimentalidad nórdica, que impulsó su sonido a un amplio espectro dinámico que no había sido manifestado en las otras interpretaciones del programa, lo que pudo llevar a imaginar al aficionado a esta combinación instrumental cómo podrá ser su versión de los visionarios cuartetos de Béla Bartók. Concluía así uno de los conciertos mejor pensados y ejecutados de la presente edición del Festival.

(Foto: Fermín Rodríguez)