GRANADA / Lutos imperiales

GRANADA / Lutos imperiales

Granada. Convento de los Jerónimos. 11-VII-2020. 69º Festival Internacional de Música y Danza. Tenebrae. Director: Nigel Short. Obras de Lobo, Allegri y Victoria.

Con diez voces convenientemente separadas en el presbiterio de la soberbia iglesia de los  Jerónimos, bajo la atenta mirada del Gran Capitán y su esposa, Nigel Short y Tenebrae confeccionaron un programa basado en la muerte y la petición de misericordia, muy acorde a los tiempos de tribulación en que vivimos en estos días.

Tenebrae conjuga la calidad exquisita de las voces de los coros ingleses, con afinación superlativa, empaste absoluto y sonido celestial, con la moderna atención a la articulación y al acento expresivo, si bien en este último aspecto aún debería aproximarse algo más a los grupos italianos en aras de una aproximación más dramática de la expresión de los afectos.

El famoso motete Versa est in luctum de Alonso Lobo, escrito para las exequias de Felipe II en Toledo, fue abordado desde la atención a los choques armónicos entre sus líneas descendentes y ascendentes, aunque suavizando las aristas de las buscadas disonancias. Continuó el grupo con el Miserere de Allegri. Bueno, de Allegri y de cuantos durante al menos dos siglos le fueron añadiendo abellimenti y transposiciones tonales hasta alcanzar esa obra colectiva que hoy admiramos. Como era de esperar en un coro británico, los Dos sobreagudos sonaron de manera angelical, a lo que cabe añadir la atención de Short para perfilar un matiz diferencial a cada estrofa mediante juegos con las dinámicas y los acentos.

El concierto alcanzó su cénit con el Officium defunctorum de Tomás Luis de Victoria, compuesto para las honras fúnebres de la emperatriz María de Austria, hermana de Felipe II. A pesar de que Short quiso jugar con los contrastes entre piano y forte en algunas de sus secciones, no pudo evitar cierta sensación de monotonía expresiva en las secciones centrales, en las que se hubiera agradecido una mayor atención a subrayar los juegos de claroscuro que el maestro abulense siembra en esta obra suprema. De todos modos, en el Sanctus, en el motete Versa est in luctum y en el responsorio Libera me, hubo un bello juego de intensidades que alcanzaron cotas de espiritualidad sonora muy elevadas.

(Foto: Fermín Rodríguez)