GRANADA / La tormenta y el sosiego

GRANADA / La tormenta y el sosiego

Granada. Corral del Carbón. 10-VII-2020. 69º Festival Internacional de Música y Danza (Ciclo Beethoven por Liszt). Eduardo Fernández, piano. Sinfonía nº 4 en Si bemol mayor op. 60/S 464. Sinfonía nº 6 en Fa mayor “Pastoral” op. 68/S 464.

Era inevitable, a pesar de los condicionantes de este festival, rendir un homenaje a los 250ºaños del nacimiento de Beethoven y Antonio Moral ha tirado para ello de aquel ciclo que programase hace unos años en el CNDM y que ha girado por varias ciudades españolas de las versiones para piano de las sinfonías que escribiese Ferenç Liszt.

Le ha tocado abrir plaza a Eduardo Fernández. Se inició el Adagio que da paso al primer movimiento de la Sinfonía nº 4 con un clima de expectación creado por un nítido trino que se abría paso entre silencios bien dosificados por el pianista, pero en el subsiguiente Allegro comenzaron a aflorar los pasajes emborronados y las notas erradas que se irían repitiendo a lo  largo de todo el concierto, especialmente en los pasajes más densos y agitados, en los que, como en este primer tiempo, se pierde el sentido de la melodía sepultada por las notas de acompañamiento.

No todas las notas deben tener el mismo peso, debiéndose prestar más énfasis y relieve a aquellas que conducen el tema principal y supeditar la mano derecha a un nivel de menor relieve. A ello cabe añadir la emergencia del rubato en momentos que no parecen pedirlo y que no hacen sino romper la continuidad del discurso.

El Adagio transcurrió con serenidad y buen sentido cantabile, con espléndido control del pedal. Faltó un mayor contraste en el trío del tercer tiempo, en el que de nuevo afloraron errores de pulsación, para conducir a un Allegro ma non troppo confuso, con alteraciones puntuales del tempo y pasajes en fortissimo necesitados de mayor claridad en la articulación.

En el primer tiempo de la Pastoral funcionaron apropiadamente, con lirismo y claridad, los pasajes más ligeros y poéticos, pero en cuanto la escritura lisztiana se va densificando reaparecieron los problemas en cuestión de claridad y de continuidad, con inesperados parones. En el Andante molto mosso Fernández encontró uno de sus momentos más inspirados con una muy sensible línea de canto y un equilibrio muy armónico entre ambas manos.

No fue así en el tercer y cuarto movimiento, con unas danzas campesinas de impreciso trazo y una tormenta en la que la mano izquierda tapó completamente a la derecha al principio. Pero todo acabó con felicidad y sosiego tras un crescendo muy bien dosificado abriendo el Allegretto final y una muy clara conducción de voces en los pasajes contrapuntísticos que llevaron a un muy poético canto de alabanza final.