GRANADA / Iagoba Fanlo, la profundidad del violonchelo

GRANADA / Iagoba Fanlo, la profundidad del violonchelo

Granada. Hospital Real. Aracil: Praeludium y Rendez-vous, Bach: Suite n.1, Britten: Suite n.1, Aracil: Postludium. Iagoba Fanlo, violonchelo.

Escuchar un recital para violonchelo solo puede ser una emoción estética difícilmente descriptible o convertirse en una incómoda espera de que el tiempo se acelere. Ello depende en primer lugar de disponer de un violonchelista de gran categoría, pero también es imprescindible establecer un programa coherente, bien articulado y que no sea rutinario. Y esa conjunción ha hecho que el recital ofrecido por el Festival de Granada en el crucero del Hospital Real haya sido una vivencia musical de primera magnitud.

Es indudable que Iagoba Fanlo se cuenta entre los grandes violonchelistas de un país que ahora los tiene muy notables. Su técnica es tan impecable como flexible, su afinación portentosa y su capacidad de entendimiento de las obras subraya una intensa expresión de alta categoría. Y el programa desarrollado era del máximo atractivo ya que ha podido conjugar obras incontestables del pasado con obras nuevas, con estrenos incluidos de manera que, casi parece un milagro, este era el concierto con más novedades del Festival y, al mismo tiempo, uno de los más coherentes programáticamente hablando.

Como un todo único se interpretó la Suite n.1 de Bach precedida por Praeludium y Rendez-vous de Alfredo Aracil, la primera en torno al material del preludio de la obra bachiana a la que precede este reposo expresivo, ya conocido, y una obra pensada para continuarla y que no se estrenó, por la suspensión pandémica, en la pasada Semana de Música Religiosa de Cuenca y así se llevó el estreno a Granada. Ambas piezas, del más puro Aracil, que ya es bastante decir, realzaban más la expresiva belleza abstracta legada por Bach. Luego, la importante Suite n.1 de Britten con ese emotivo Canto unificador. Y finalmente el estreno de un encargo del festival granadino, el Postludium de Aracil que resulta un epílogo relacionado con ambas suites y a la vez una obra hermosa, expresiva y que, siendo muy araciliana, manifiesta un potente nervio expresivo que Iagoba Fanlo se encargó de resaltar sensacionalmente. Obra muy hermosa para un hermoso programa magistralmente tocado. Fue de las cosas más notables de este imaginativo festival en lucha con el virus.

(Foto: Fermín Gutiérrez)