GRANADA / El elocuente Strauss de Lucas Macías

GRANADA / El elocuente Strauss de Lucas Macías

Granada. Auditorio Manuel de Falla. 7-II-2021. Orquesta Ciudad de Granada. Director y oboe: Lucas Macías. Obras de Richard Strauss.

Hay que valorar la cita de la Orquesta Ciudad de Granada (OCG) interpretando música de Richard Strauss como uno de los momentos relevantes de la presente temporada de esta formación, dada la virtud estética del programa ofrecido perteneciente al gran compositor bávaro, la doble intervención de Lucas Macías con el oboe y desde el pódium, y, finalmente, el elevado resultado artístico alcanzado. En el primer aspecto, hay que elogiar la calidad de las obras: Serenata para vientos en Mi bemol, IRS 92, Metamorfosis para 23 instrumentos de cuerda, IRS 73 y el Concierto para oboe y pequeña orquesta en Re mayor, IRS 79, que iban a dejar una destilada muestra del genuino pensamiento musical de Richard Strauss.

La primera impresión fue la simultánea y densa sonoridad alcanzada desde el acorde inicial de la serenata, que iba a imprimir a su ejecución ese carácter transparente de las bandas centroeuropeas, especialmente las austriacas y alemanas que, además, se pueden encontrar en cualquier localidad. Con un gesto que señalaba un continuado legato, Macías hizo que su interpretación discurriera con un toque de efluvio dramático en cada uno de los instrumentos, entre los que destacaban los oboes, al principio de la obra, y las flautas a su conclusión, que permitía recordar al oyente ese prodigio de tratamiento que luego demostraría el compositor en las voces femeninas de su trascendente repertorio operístico. Como detalle muy cuidado por el maestro, hay que referir la expresividad alcanzada por las trompas en ese momento clave de la recapitulación de esta serenata, iniciando así el discurrir hacia su precioso y delicado final.

El intenso carácter meditativo dado a la recreación de Metamorfosis fue una de las actitudes más elocuentes del concierto, por el desgarrado acento de las líneas de canto que propuso Lucas Macías a cada uno de los veintitrés músicos que intervenían, permitiendo así que dentro del denso entretejido sonoro en el que se desarrolla esta obra pudiera en todo momento distinguirse cada uno de los instrumentos con estratificada claridad. En este sentido hay que admirar a la sección de cuerda de la OCG, que supo entender la intención desarrollada por el maestro yendo de lleno a la esencia de esta genial pieza que, como pocas, con su entrecruzada estructura diatónica llevada al sumun, requiere un oyente con experiencia, muy atento y aún mejor informado.

Uno de los momentos más esperados venía propiciado por la obra concertante del programa, en la que se pudo admirar la calidad de instrumentista de Lucas Macías, que le llevó a ser uno de los músicos preferidos de Claudio Abbado, contando con él como primer oboe para sus inolvidables conciertos con la galáctica orquesta, por sus selectos componentes, del famoso Festival de Lucerna. Destacando a modo concertato con la flauta y el clarinete, el director/solista jugó con las posibilidades técnicas y expresivas que le brindaban esta pieza en su Allegro de apertura, como si quisiera estimular, desde la singularidad de su toque, el mozartiano colorido orquestal que quería imprimir a este tiempo. Con una acusada exposición melódica cantó el movimiento central, como recreándose en el sentido lírico-dramático en el que se sustenta su inspiración, haciendo recordar algunos de los pasajes más bellos de la ópera Capriccio o deliciosos momentos de El caballero de la rosa, quedando reflejado cómo el maestro Macías llegaba con un perfecto dominio de la situación -ante el tour de force que le suponía estar en la tercera interpretación de este intenso concierto en tan sólo veinticuatro horas-, llegando a ese equilibrio entre dominio mental, administración de esfuerzos y automatizada respuesta, fruto del profundo conocimiento que tiene de la obra integrado en una sólida memoria. Prácticamente con el mínimo gesto por su parte, la orquesta se producía generando un agradable ambiente sonoro orientado a realzar las evoluciones musicales del maestro que, haciendo suyo el discurso, superaba la intención del autor con portentosos efectos. En este sentido, fue destacable el aire caprichoso que imprimió al Vivace final sirviéndose de sus espectaculares intervalos, rica ornamentación y contrastes métricos, dando una electrizante y controlada deriva a su ejecución.

Ante la entusiasta respuesta del auditorio, Lucas Macías tuvo a bien intervenir junto a dos miembros de la sección de madera de la OCG, José Antonio Masmano con el corno inglés y el también oboísta Eduardo Martínez, en una preciosa y divertida interpretación del Presto del Trío para instrumentos de viento op. 87 de Beethoven, después de una intervención a dúo (corno y oboe) de un tema versionado perteneciente a una suite de Haendel. Ambos bises no hicieron sino incrementar los aplausos de público y orquesta, cerrando así una actuación de disfrute total.