GRANADA / Conciertos de Beethoven para terminar un festival histórico

GRANADA / Conciertos de Beethoven para terminar un festival histórico

GRANADA. Palacio de Carlos V. Beethoven: Concierto n. 4 op. 58 y Concierto n. 5 op. 73, Emperador. Orquesta Ciudad de Granada. Piano y dirección: Krystian Zimerman.

Tocar y dirigir al mismo tiempo un concierto es algo que a veces se hace. No es muy habitual, tampoco imprescindible ni necesario, pero es un tour de force músico-circense que sale mejor en unos casos que en otros.  Krystian Zimerman, bien conocido como excepcional pianista internacional, ha planteado en el presente Festival de Granada nada menos que los cinco de Beethoven. En el concierto de clausura se enfrentaba a los que quizá para ello sean más problemáticos, el Concierto n.4 en sol mayor y el Concierto n.5 en mi bemol mayor, el conocido Emperador. Zimerman ha trabajado a fondo con la Orquesta Ciudad de Granada, que ha realizado una labor modélica. El pianista tocó bien y la música se desarrolló con normalidad y calidad, pero no estuvo cómodo; incluso se enfadó con el piano, que no tenía la culpa de que le tuviera que quitar la tapa para poder dirigir. Que con tapa hubiera sonado mejor, seguro, pero para eso hubiera hecho falta un director que le permitiera concentrarse en el piano. Con todo, el resultado fue notable y el éxito muy grande, con un público que no se cansó de aclamarle.

Especialmente digna de mención fue la enorme labor de la concertino de la OCG , atenta y segura, metiendo el arco en el momento oportuno, dando discretamente entradas y hasta marcando el compás si era necesario, así como en el sostenimiento de los tempi. Por el otro lado del escenario, esa labor era complementada por la excelente primera violonchelista. El resto de la orquesta colaboró muy eficazmente a que todo saliera bien. Y, en realidad así fue: a Zimerman nadie le puede quitar su categoría de gran pianista y él se ha dado el gusto de demostrar que puede tocar y dirigir a la vez estos conciertos. Seguramente serán actuaciones que el público presente recordará mucho tiempo. Algo para el recuerdo y la historia, como histórica ha sido esta edición el Festival de Granada sacada a pulso por la fe y el trabajo de un director y un equipo. Esa ha sido una victoria de la música frente al caos y el miedo en que nos ha sumido la pandemia.