Gran homenaje discográfico de la ONE a Joaquín Rodrigo

Gran homenaje discográfico de la ONE a Joaquín Rodrigo

JOAQUÍN RODRIGO: Obras concertantes / Asier Polo (violonchelo), Marie Pierre Langlamet (arpa), Raquel Lojendio (soprano), Laura Salcedo (violín). Orquesta Nacional de España. Director: Juanjo Mena / OCNE

Todo lo que pasa alrededor de la Orquesta y Coro Nacionales de España en los últimos años está suscitando una atención muy positiva, incluida su proyección discográfica que parece, más que nunca, bien encaminada. Este doble cd es un ejemplo magnífico: un monográfico dedicado a la música de Joaquín Rodrigo con sus dos conciertos para violonchelo, los dos que escribió para arpa, su concierto para violín y, además, el Tríptic de Mossèn Cinto (1936) y el Homenaje a La Tempranica (1939).

Mucho se equivocaría quien pensara que, por el hecho de que las grabaciones del Concierto de Aranjuez se puedan contar por cientos, el resto de la música sinfónica de este compositor está bien representada en las salas de concierto o en la discografía. No lo está y, por eso, resulta sorprendente que esta iniciativa que tuvo Juanjo Mena en 2014 y 2015 de grabar esta música, además de los tres conciertos para guitarra sola de Rodrigo interpretados por Pablo Sainz Villegas que vieron la luz en 2016, las autoridades competentes hayan tardado más de un lustro en completarla con esta publicación. Bien por aquel disco, pero muy bien por estos otros que muestran un Rodrigo infinitamente menos frecuente. Porque del Concerto in modo galante (1949) para chelo yo solo conozco tres registros fonográficos, dos del Concierto como un divertimento (1981), otros dos del Tríptic de Mossèn Cinto (1936) y, eso sí, algunos más del violinístico Concierto de estío (1943) y del Concierto serenata (1954) para arpa.

Hablo de interpretaciones sobresalientes, con solistas como Victoria de los Ángeles, Nicanor Zabaleta, Christian Ferras…, pero no solo estas que podríamos considerar “clásicas”, sino prácticamente todas, se remontan al siglo pasado y acusan detalles de interpretación y técnica de grabación más propios de aquel tiempo que de nuestro ya maduro siglo XXI. En este siglo y en esta producción, Asier Polo es el chelista que exactamente necesitaban los conciertos para chelo de Rodrigo y ya los había grabado para Naxos en 2002, aunque no de la misma manera; Raquel Lojendio, una soprano airosa en el compromiso de mirarse tras el cristal de Victoria de los Ángeles, la mítica creadora del Tríptic; Marie-Pierre Langlamet, primera arpista de la Filarmónica de Berlín, aporta un elevadísimo toque internacional con una interpretación antológica de las dos obras maestras del repertorio arpístico que le tocan, y Laura Salcedo, solista de los violines segundos de la OCNE, borda el endiablado violinismo de la obra de Rodrigo en un afortunado e ingenioso guiño de esta producción a la historia del concierto cuyo estreno se rifó entre los dos concertinos de la ONE, Enrique Iniesta (el afortunado) y Luis Antón.

Pero, además del acierto rotundo de los solistas, lo fundamental aquí es la idea rectora de Juanjo Mena que, sacando lo mejor de una orquesta en sus mejores momentos y apoyado en una ingeniería virtuosa en el registro del sonido y delicada en la postproducción, consigue plasmar, como nunca se había hecho en estas obras, toda la riqueza del contrapunto rodriguero y los inagotables matices ácidos de sus confluencias armónicas. La coherencia dentro de la amplitud del repertorio interpretado por Juanjo Mena, con obras compuestas entre 1936 y 1981, es la mejor representación de Rodrigo mismo. Mi sugerencia sería que escucharan la producción completa, con un breve descanso, entre el primer y el segundo disco. Seguro que entonces se unirían conmigo en la celebración de las excelencias de este proyecto, cuidadosa y rigurosamente presentado, y en su consideración como aportación cultural y patrimonial a la altura de una institución, como la OCNE, en estado de gracia.