FLORENCIA / ‘La muerte de Klinghoffer’ de John Adams inaugura el Maggio Musicale

Florencia. Teatro del Maggio. 19-IV-2026. Laurent Naouri, Susan Bullock, Daniel Okulitch, Andreas Mattersberger, Marina Comparato, Roy Cornelius Smith, Levent Bakirci, Joshua Bloom, Janetka Hosco, Marvic Monreal. Director musical: Lawrence Renes. Director de escena: Luca Guadagnino. Coreografía: Ella Rotschild. Adams: The Death of Klinghoffer.
The Death of Klinghoffer de John Adams ha inaugurado el Maggio Musicale Fiorentino: representada por primera vez en Bruselas en 1991, es la segunda ópera de Adams, tras el éxito de Nixon en China. La autora del texto es la misma, Alice Goodman; pero la dramaturgia es radicalmente diferente, ya que esta obra pretende suscitar una reflexión sobre la tragedia del conflicto entre palestinos e israelíes. Se parte de un trágico suceso crónica negra ocurrido en 1985: cuatro palestinos secuestraron un crucero italiano para conseguir la liberación de unos cincuenta palestinos encarcelados en Israel y, durante el secuestro, asesinaron a un pasajero judío, Leon Klinghoffer, un inválido en silla de ruedas al que arrojaron al mar. La atroz inutilidad de este asesinato es el punto débil de la concepción de una ópera que pretende mostrar las razones del odio, del conflicto y del terrorismo resultante.
Esto puede explicar las polémicas suscitadas en diversas ocasiones por la obra de Adams, sobre todo en Nueva York; pero tales polémicas siempre se referían únicamente al texto, no a las eclécticas elecciones del compositor, ajeno a la investigación musical más avanzada y atento a muchas influencias diversas, que van desde las Pasiones de Bach hasta el minimalismo estadounidense. Si uno se esfuerza por aceptar el eclecticismo de Adams y su preocupación por escribir una música que guste, puede encontrar en esta partitura momentos sugerentes, por ejemplo en los dos coros que al principio retratan la infelicidad de los palestinos y los judíos, o en la última aria de Klinghoffer, llamada «del cuerpo que cae»; pero el conjunto es de valor muy desigual y no logra evitar la prolijidad y las largas divagaciones. Harían falta recortes sustanciales.
En Florencia, no todos los cantantes estaban al nivel de Laurent Naouri, que interpretaba a Klinghoffer, o de Susan Bullock, que encarnaba a su esposa, con cuyo lamento y dolorosas protestas concluye la ópera. Pero la dirección musical de Lawrence Renes fue totalmente convincente en su intensidad; la orquesta y el coro (dirigido por Lorenzo Fratini) ofrecieron una excelente interpretación y el numeroso elenco garantizó en su conjunto un resultado fiable. Cabe mencionar al menos al capitán de Daniel Okulitch. La bella coreografía de Ella Rotschild, que dirigía a un grupo de once bailarines, fue uno de los mejores aspectos del espectáculo. Totalmente convincente fue la sobria y respetuosa dirección escénica de Luca Guadagnino, que también firmó la escenografía. Reconocido director de cine, Guadagnino, que ha declarado su gran amor por la música de Glass, respetó con mucha inteligencia la estructura estática de la ópera (casi un oratorio), sin intentar forzarla.
Paolo Petazzi
(fotos: Michele Monasta)


