ESTRASBURGO / Descubriendo ‘Los pájaros’ de Walter Braunfels

Estrasburgo. Opéra du Rhin. 19-I-2022. Braunfels, Die Vögel. Marie-Eve Munger, Tuomas Katajala, Cody Quattlebaum, Josef Wagner, Christoph Pohl, Julie Goussot. Coro de l’Opéra du Rhin. Orquesta Filarmónica de Estrasburgo. Directora musical: Sora Elisabeth Lee. Director de escena: Ted Huffman.
Walter Braunfels (1882-1954) es uno de esos compositores celebrados en su época a los que la historia ha silenciado. Hubo que esperar a la década de 1990 para redescubrirlo, lo mismo que a Alexander von Zemlinsky, Erich Wolfgang Korngold, Viktor Ullmann, Hans Krása… A pesar de sus éxitos, todos ellos desaparecieron del cartel con la llegada del III Reich, que los clasificó como “degenerados”, porque eran judíos o porque estaban fuera de los criterios estéticos nazis. Después fueron relegados a partir de 1945 por los serialistas que, inventándose otro tipo de coacciones, hacían tabla rada del orden tonal, al que juzgaban como elemento que conducía a la dictadura y al ultraconservadurismo.
Alejado de la escuela de Schoenberg, Braunfels se halla en el mismo plano que el posromanticismo. Fue un alemán al que se clasificó como degenerado después de negarse a componer el himno de la Alemania hitleriana, y además por tener un cuarto de sangre judía por parte de su padre. Y, aunque era un protestante convertido al catolicismo, se prohibió su obra ya en 1933, justo cuando era muy popular.
Con un libreto adaptado por el mismo compositor de una obra de Aristófanes, la música con exacerbada armonía es de una expresividad paroxística, impregnada de naturalismo panteísta. Los cuatro papeles centrales son un Ruiseñor, cantado por una soprano coloratura; Buenaesperanza, tenor heroico; Fielamigo y Prometeo, dos barítonos-bajos. Dos ciudadanos cansados de la compañía de los hombres se refugian en el reino de los pájaros. Les convencen para que construyan su ciudad ideal y se convierten en dueños del cielo al interceptar el humo de los sacrificios que los humanos elevan a los dioses como tributo. Zeus los castiga con una tempestad que destruye su ciudad, lo que los lleva a regresar entre los humanos… Al comienzo del acto II la atmósfera es comparable a la de la gran escena del Emperador de La mujer sin sombra de Richard Strauss. Pero es imposible que uno se haya inspirado en el otro, ya que las dos óperas se compusieron paralelamente… La tempestad bucea en El holandés errante y la penúltima escena en el final de El ocaso de los dioses, mientras que el finale está cerca de Ariadna en Naxos y el tono general anuncia la música de películas en la estética hollywoodiense de Korngold…
El reparto reunido en Estrasburgo es ejemplar (Marie-Hélène Munger, Tuomas Katajala, Cody Quattlebaum, Josef Wagner…), el coro de la Opera es siempre impresionante, a pesar de las máscaras. Una joven directora coreana de talento, Sora Elisabeth Lee, reemplaza al titular, Aziz Shokhakimov, que dio positivo en Covid, igual que cinco solistas de los atriles de los vientos de la orquesta, sustituidos por suplentes que se las han arreglado con todos los honores en el seno de una brillante Filarmónica de Estrasburgo. La puesta en escena de Ted Huffman brillante director de actores, prescinde de pájaros en medio de una escenografía grisácea que no estimula la imaginación…
Nota: Filmada por ARTE, esta ópera se podrá ver a partir del 10 de febrero a las 19:oo horas, en ARTE Concert, donde estará disponible durante un año.
Bruno Serrou


