Escenarios: música para las tablas

Escenarios: música para las tablas

A uno, como es natural en cualquier melómano, le interesa de manera especial lo que algunos llaman música pura. Siempre sospeché que la llamaban así para no provocar hilaridad si ellos se llamaban puros a sí mismos. Puros o puras, ya me entienden, discúlpenme esta inercia. La música pura es, como todo el mundo sabe, la que no tiene referencia alguna fuera de la propia música. Se considera que es música pura la que se atiene a las normas clásicas: forma sonata con su correspondiente cantábile, su necesario scherzo, su imperativo finale (que puede muy bien ser un rondó). No sería música pura la que se basa en referencias exteriores: un relato, una leyenda, una pintura, una figura. No sería música pura la música incidental para el teatro. En cambio, el cine (tal o cual película) puede usar de la música para con tal de que no haya sido compuesta para ese film, sino que sea anterior. Anterior y pura, claro. Lo contrario de música pura, no vayan a creer otra cosa, no es música corrupta, ni música puta. Nada de eso. Se conforman los puristas con considerarla pura. Las otras no lo son: Berlioz, Liszt, y no digamos Wagner y la ópera, aj, eso no es música pura. Que es una manera de prepararse para decir: eso no es música.

Tardé en entender que se considere la forma sonata como la garantía de la música pura frente a la referencia exterior de obras como Mazepa, de Liszt; o Francesa da Rimini, de Chaikovski; el ciclo Mi patria, de Smetana (dos paisajes, dos leyendas, dos evocaciones) o la Sinfonía Fantástica de Berlioz… Y tantas y tantas obras, no solo sinfónicas, porque a menudo son de cámara o pianísticas, como múltiples cuartetos y piezas instrumentales cargados de dramatismo y folclore a lo largo del siglo XIX. La referencia exterior articula y ayuda a construir lo mismo que la forma sonata, o eso diría uno. Pero lo hace por otros medios. No se excluye, como es bien sabido, que formas clásicas y referencias externas se apoyen mutuamente, sean almas hermanas (ya que no gemelas) de una construcción musical sin texto ni voces ni invocaciones a himnos o a plegarias: las sinfonías de Chaikovski, ejemplo por antonomasia.

Pero ahí está la música impura, la compuesta decididamente para el teatro. La ópera, por ejemplo.  Pero hoy quisiera hacer referencia  a otras músicas impuras que, además, son a menudo ligeras, o jazzísticas, o están a medio camino. No me refiero a ese insulto hipócrita (porque se disfraza de algo ajeno al insulto) que es denominar ecléctica a la obra de un creador musical. Paréntesis: a veces no es hipocresía, solo es repetición servil e inconsciente de lo insultado por otros (qué sería de los insultadores, en cualquier medio o ámbito, si no fuera por los repetidores serviles e inconscientes de su servidumbre, si bien a veces “lo hacen pagando, eh, pagando”. Pero es hipócritas porque lo que quieren decir es híbrida. Un insulto disimulado el de ecléctico, que servía sobre todo en épocas de dominio ideológico de la vanguardia de posguerra.

Uno está acostumbrado y aficionado a las músicas teatrales de todo tipo. Pienso en la zarzuela, por ejemplo, pienso en el género chico (zarzuelas breves y breves revistas de actualidad). Pienso en la vocación teatral de, por ejemplo, Leonard Bernstein, aunque solo compusiera dos óperas y la primera de ellas –como hemos visto por su centenario- sirva para rellenar las tripas de la segunda; a cambio, compuso musicals como On the town, Candide o West Side story. Pienso tanto en la tonadilla escénica como en la música klezmer para el teatro yiddish. Y en la zarzuela española del siglo XVII y primera mitad del XVIII, que es en rigor la ópera primigenia española. Pienso en George Gershwin y en André Previn, en la opereta francesa y en la vienesa… Y entonces le propongo a Radio Clásica, de Radio Nacional de España, un programa sobre estas músicas impuras, teatrales, hechas para los escenarios, las tablas, los tabanques, a menudo realmente ligeras. Y en Radio Clásica aceptan el proyecto para este verano. Ya hemos empezado. Todos los miércoles, desde el pasado día 3 de julio, a las 23 horas. Trece miércoles de verano, hasta finales de septiembre. El título del programa: Escenarios. La página es la siguiente:

http://www.rtve.es/alacarta/audios/escenarios/

Es posible que alguno de ellos resulte de interés para los melómanos. Los dos primeros son sobre Gershwin y sobre opereta francesa. Ahora bien, no soy la persona más adecuada para decir que estos programas son muy recomendables y poseen alto interés. No, no lo diré.