El viaje intimista de Lobke Sprenkeling y Jorge López-Escribano

PULCHRA ES
Obras de Palestrina, Bovicelli, Rognoni, Frescobaldi, Castello, Pandolfi Mealli, Bassani et al. Lobke Sprenkeling, flautas de pico. Jorge López-Escribano, clave y órgano. LBK RECORDS (1 CD)
Lobke Sprenkeling es una flautista holandesa que da clases en el Conservatorio de Madrid y Jorge López-Escribano es un clavecinista español que terminó de formarse en el Conservatorio de La Haya bajo la tutela del ya jubilado Jacques Ogg. Sin necesidad de entrar en más detalles, parece lógico, pues, que Sprenkeling y López-Escribano empezaran a trabajar juntos hace ya varios años. Pero tuvo que ser la pandemia covídica la que les animó a acometer un proyecto discográfico y, de paso, a crear un nuevo sello: LBK Records.
Aunque, como señala la propia Sprenkeling en las notas del CD, se trata de un programa de música barroca, varios de los compositores que se incluyen tienen más de renacentistas: Palestrina, Bovicelli, De Milán, Crecquillon, De Rore, Rognoni (ignoro los motivos, pero este último aparece en la información del disco unas veces como ‘Rognoni’ y otras, como ‘Rognioni’). Pero no es menos cierto que durante las primeras décadas del siglo XVII fueron no pocos los autores que se dedicaron a componer o a improvisar tomando como base obras de los que les habían antecedido (tal práctica sigue vigente en nuestros días).
Como indican nuestros protagonistas, estamos ante “un contemplativo viaje musical por un mundo de contrastes, luz, color y oscuridad”. Y, también, ante un “viaje musical íntimo a través de la música que canta en nuestras mentes, en nuestros corazones, en nuestras almas”. En efecto, lo que escuchamos rezuma intimidad. Y sutileza. Es una auténtica delicatessen, no solo por la belleza de la música, sino por la exquisita interpretación de Sprenkeling (que emplea cuatro modelos distintos de flauta) y de López-Escribano. Todo aquí es bueno, pero me quedo con esa maravilla que es la Sonata seconda op. 3, “La Cesta”, del genial Pandolfi Mealli (que, curiosamente, acabó sus días en Madrid).
Eduardo Torrico


