El eclipse que sufrió Hilary Hahn

ECLIPSE:
Obras de Dvorák, Ginastera y Sarasate. Hilary Hahn, violín. Orquesta Sinfónica de la Radio de Fráncfort. Director: Andrés Orozco-Estrada. DEUTSCHE GRAMMOPHON (1 CD)
Escuché este CD sin leer el folleto que lo acompaña. Confieso que, con esto de comentar sobre archivos sonoros en lugar de discos físicos, lo de los folletos en pdf no me termina de llenar. Me pareció magnífico, y me lo volvió a parecer en una segunda escucha, tras leer el largo y emotivo artículo de Hilary Hahn en el folleto. Entonces, además, entendí el título de Eclipse, que no terminaba de encajar en la luminosidad del Concierto de Dvorak ni en la caleidoscópica complejidad del de Ginastera, y mucho menos aún en la Fantasía sobre Carmen de Sarasate. Pero Hahn nos cuenta hasta qué punto la pandemia estuvo a punto de dar al traste con todo el proyecto, hasta qué punto aquello le descentró e hizo perder la confianza en su forma de tocar. Finalmente, y tras conversar detenidamente con Orozco-Estrada, la excepcional violinista se lanzó a grabarlo, y por eso utilizó el título de Eclipse, porque, como ella misma señala, “reencontrar mi propia voz fue como el momento de luz que sigue a un eclipse”.
El hecho es que Hahn luce todas sus cualidades, de sonido, de matiz, de colores y de precisión. Cualquiera diría que había perdido sensaciones al tocar. Conservando su siempre asombrosa perfección, su hacer musical parece, en esta ocasión, más cálido que nunca. Tiene efusión su lectura de Dvorák, especialmente en un bellísimo tercer movimiento. Y hay altísimo voltaje en el intenso y poco escuchado pero muy interesante Concierto de Ginastera, ya desde la prolongada y atípica pero apasionante perorata de la cadencia inicial.
La Fantasía sobre Carmen nos llega con toda la energía vital esperable. Y Orozco-Estrada ofrece un soporte extraordinario al frente de una sobresaliente Sinfónica de la Radio de Fráncfort. Más allá de la carga emotiva que evidentemente el proyecto ha supuesto para la artista, hay un hecho: el CD es magnífico.
Rafael Ortega Basagoiti


