“El armero” de Lortzing y la estética Bidermeier

LORTZING:
Der Waffenschmied. Günther Groisböck, Miriam Rutrowatz, Timothy Connor. Arnold Schoenberg Chor. ORF Vienna Radio Symphony Orchestra. Director: Leo Hussain. CAPRICCIO (2 CD)
En 1846 estrenó Albert Lortzing Der Waffenschmied (El armero), es decir en el doble corazón del Romanticismo germánico y la estética Bidermeier. Cerca están otras suyas como Zar y carpintero y Undine. Las fuentes son fantásticas por un lado y costumbristas por el otro, siendo el sentimentalismo el lazo de unión inevitablemente romántico como corresponde. Biedermeier es una estética de la intimidad, el confort, la decencia pequeño-burguesa y lo que podríamos llamar costado pacífico de lo romántico. En él se huye del conflicto, el heroísmo y el mundo bélico y patético del drama. Si hay nudo o intriga sólo resulta ser una excusa para exponer que todo está en orden y que no hay lazo que no se desate por apretado que esté.
Lortzing, junto con nombres como Nicolai y Hoffmann, constituye la escudería del teatro biedermeireano cuyo dispositivo expresivo es sencillo. Se vale de melodías simples que no exigen demasiado esfuerzo al cantante. Se maneja con discreción una cantidad de fuentes populares, normalmente campesinas. La orquestación es colorida y permite limpiar fácilmente los planos. Hay arias, dúos, coros y cierres de acto con números concertantes. Los presupuestos son de notoria modestia y como tales hay que juzgarlos. Hay sensatez melódica, sentimentalismo, campesinos que aparecen sólo para divertirse y comentar, una chica seria asediada por un noble que se disfraza de proletario y un final feliz donde cada cual halla a su cada cual y cada mochuelo vuelve a su olivo pues hay olivos para todos.
La versión es de alta excelencia sobre todo por la lectura de conjunto que, apropiada y matizadísima, conduce Hussain. El elenco es de pareja probidad, pero es de justicia destacar a la soprano principal por sus bonitos medios, su lirismo sensible y cauto, y una musicalidad a toda prueba. Muy contrastados los roles masculinos.
Blas Matamoro


