EGERIA: “La música medieval utiliza códigos muy cercanos a la música que escuchamos cotidianamente”

El próximo 8 de diciembre, en la Iglesia de San Isidoro de Úbeda, el Festival de Música Antigua de Úbeda y Baeza (FeMAUB) ofrece entre las citas conclusivas de su 28ª edición el programa Egeria & Marco Polo. Itinerarium ad Mirabilia Mundi, con el que el conjunto EGERIA celebra el 700 aniversario del célebre viajero italiano y reivindica la pionera figura de la viajera y escritora hispanorromana del siglo IV que da nombre al grupo. Ganadoras del Premio Sello Festclásica 2024, las voces de EGERIA se van afianzando dentro y fuera de Epaña como un referente en la interpretación de la música medieval, que logran divulgar con rigor y espíritu imaginativo.
¿Cuántos años tiene el grupo? ¿Y en qué momento de desarrollo se encuentra tanto en la búsqueda de repertorio como en lo relacionado a su actividad?
EGERIA ha cumplido 7 años esta temporada, que ha sido absolutamente magnífica, entre otras cosas gracias a que hemos sido ganadoras del Premio Sello Festclásica, lo que nos ha permitido hacer una gira de conciertos por los festivales más grandes de España, y también del Premio MIN a Mejor Álbum de Clásica 2024 con nuestro primer disco Imperatrix Agatha, que ha tenido una gran acogida tanto nacional como internacionalmente. En cuanto a la búsqueda de repertorio, lo cierto es que siempre hemos tenido claros nuestros intereses y nuestro foco de trabajo se encuentra principalmente entre los siglos XII y XIII, y ahí seguimos.
¿Es complicado vivir de la música medieval, en España y fuera? Al final, en las programaciones termina siendo un nicho dentro de otro nicho que es la música antigua.
Vivir de la música, en general, no es sencillo para nadie, aunque sí es muy satisfactorio. Nosotras actualmente tenemos la suerte de poder decir que vivimos de ello, aunque te acostumbras a habitar en un constante estado de incertidumbre, ya que en España no existe hoy en día un mecanismo que sustente a los artistas. Tenemos en el país vecino un ejemplo extraordinario, como es el de la intermitencia del espectáculo en Francia, que supone sin duda una base imprescindible para los músicos y de la que deberíamos aprender. Por otro lado, nosotras vivimos cada paso implicado en el trabajo con pasión: la investigación, la toma de decisiones, la comunicación, los ensayos y, por supuesto, ¡los conciertos! Afortunadamente, cada vez son más los programadores que están normalizando la presencia de la música medieval en sus festivales y el público no solo lo agradece mucho, ¡sino que lo pide! Y eso nos ayuda a que el nicho no sea tan nicho.
La opción exclusiva de emplear voces femeninas ¿fue una elección clara desde el principio?, ¿respondió a algún tipo de criterio?
El tipo de repertorio que constituye el núcleo de nuestro trabajo, que es principalmente las primeras polifonías, es para voces iguales, así que lo más coherente desde el principio ‒para nosotras‒ era constituir un grupo de voces femeninas. Nuestra intención es explorar las posibilidades musicales con voces versátiles, con la que podemos responder a las necesidades del repertorio. Nuestras cantantes no tienen todas un tipo de voz ni un timbre similar, sino que son voces con una personalidad individual que aportan cada una un matiz, y esto es parte intrínseca de lo que conforma nuestra marca como grupo. Por otro lado, no tenemos, por el momento, intención de meternos en otros repertorios que impliquen voces masculinas, porque no corresponde a la identidad ni sonora ni temporal de EGERIA.
De acuerdo con vuestra experiencia, ¿cuáles son las mejores maneras para acercar al gran público al repertorio de las músicas medievales?
La respuesta es muy sencilla: la mejor manera de acercar la música medieval al gran público es, sin lugar a duda, programándola y dándole la oportunidad a la gente de que la conozca. Muchos programadores tienden a infantilizar a su público dando por hecho que “no lo van a entender”, cuando en realidad el lenguaje estético de la música medieval puede ser muy ligero y accesible, muchos más incluso que repertorios posteriores, y esto es parte esencial de su belleza y su interés. Por otro lado, también deberían depositar más confianza en los intérpretes, pues sabemos mejor que nadie qué programas son más apropiados para cada entorno y audiencia, en función de su familiaridad con la música medieval. Es más, nos atreveríamos incluso a decir que la música medieval, especialmente los repertorios más arcaicos, es ideal para iniciar a cualquier oyente en la música antigua en general, pues utiliza códigos musicales mucho más cercanos a la música que escuchamos cotidianamente y que nos rodea. Una Lauda se parece mucho más a cualquier canción que podamos escuchar en Spotify que un aria da capo.

En su programa “Egeria & Marco Polo” unen las figuras de dos grandes viajeros de la Edad Media. ¿De dónde surge la idea de esta combinación y cómo han plasmado el proyecto a la hora de elegir las obras?
Este año se cumple el 700 aniversario de la muerte de Marco Polo, gran viajero medieval al que se le celebra y conmemora. Esta efeméride nos hizo pensar, como no podía ser de otra manera, en lo poco celebrada que es una viajera tan grande e importante como es Egeria, ¡y que además es española! Así que surgió la idea de trazar este itinerario de viaje ficticio donde se contraponen e imbrican las idiosincrasias de los dos personajes: Egeria, perspicaz, informada y astuta, y Marco Polo, naíf y soñador.
¿Utilizan instrumentos en este programa? ¿Qué instrumentos suelen utilizar con más frecuencia?
Como siempre, la base de nuestro trabajo es la voz, pero para dar un toque de color utilizamos los instrumentos que venimos usando ya desde hace años: instrumentos de percusión de parche, especialmente panderetas y adufe, y como instrumento melódico, una lira germánica o lira de Trossingen, reconstrucción de Asier de Benito, todos instrumentos más que presentes en la iconografía medieval acompañando, precisamente, a la voz.
En la interpretación de la música medieval, hay cantantes que se decantan por una modalidad muy pura y otros que incorporan sugestiones de las músicas de tradición oral incluso en el aspecto de la emisión vocal. ¿En qué posición se encuentra EGERIA al respecto?
Nosotras nos identificamos más con un estilo más cercano a lo que tal vez podríamos considerar “academicismo tradicional occidental”. La música medieval que hacemos, polifonía sacra en casi su totalidad, no era en absoluto popular, sino una música que pertenecía a la élite intelectual. Los cantores eran músicos con excelente formación y tenían sus voces entrenadas y preparadas para afrontar largas jornadas de canto y repertorios muy virtuosos, por lo que el estilo difícilmente podría asimilarse a los que encontramos en la tradición oral. No sabríamos decir si esto es ser purista porque tampoco tenemos una referencia fidedigna de la época, pero es nuestra elección.

¿Qué márgenes de aproximación tenemos para acercarnos a la música medieval tal como se interpretaba en aquella época?
Existen “manuales” y tratados de interpretación de la música medieval especialmente en lo referente al canto. De hecho, son la base de la interpretación de estos repertorios, pues es mucho más lo que no está escrito y hay que dilucidar y reconstruir acudiendo a estos textos que lo que la mayoría de las fuentes musicales nos ofrecen. Y esto es porque, como siempre decimos, la música no se escribía para ser leída, sino para apelar a la memoria de quien la hacía, por lo que hay muchos detalles que no vamos a encontrar nunca por escrito. Sin embargo, la cuestión aquí es el acercamiento que hacemos a estos documentos: para empezar, hay quienes lamentablemente no lo hacen y se quedan solo en la superficie, dando la impresión de que es un repertorio sencillo y dando pie al intrusismo. Por otro lado, los intérpretes que sí lo hacemos, no podemos evitar hacer una lectura desde nuestra experiencia como músicos actuales, con una educación y un entrenamiento clásico-romántico de toda una vida, y un conocimiento de toda la historia de la música posterior que forma un bagaje del que no nos podemos deslastrar y que, inevitablemente, afecta a nuestra interpretación de los textos, por lo que es casi imposible tener la certeza de si interpretamos la música tal y como se hacía en la época.
Además, tendríamos que replantearnos, ¿qué sentido tiene este objetivo? Deberíamos reflexionar hasta qué punto es coherente tratar de hacer una “reconstrucción inequívocamente fidedigna e histórica” cuando el hecho de insertar estas músicas en un concierto es descontextualizarla y deslastrarla absolutamente de su esencia y su sentido. Hacemos música para el público, para contribuir a salvaguardar nuestro patrimonio y las interpretaciones deben guardar un rigor, por supuesto, pero sin olvidar en el mundo en el que vivimos ni en el contexto en el que la hacemos.
En el programa “Egeria & Marco Polo” incluyen canto gregoriano cantado en chino y piezas de canto maronita siriaco como reflejo de la unión de la tradición occidental y oriental. ¿El repertorio no europeo forma también parte de sus intereses?
Lo cierto es que, por el momento, no tenemos más intención de profundizar en los repertorios extraeuropeos, la elección de estas piezas ha sido específica para este programa y, aunque es un repertorio interesantísimo, nuestro mayor objetivo sigue siendo el Ars Antiqua. Pero nadie dice que, de aquí a unos años, no hagamos un programa íntegro de música extraeuropea, ¡no sea que después nos saquen los colores en la hemeroteca!
¿Qué nuevos proyectos están elaborando de cara al futuro y cuáles son vuestras principales citas en la agenda de 2025?
Además de los conciertos que ofreceremos en varias ciudades de España, Francia y Portugal, el proyecto principal de este 2025 es la grabación de nuestro segundo disco, centrado, precisamente, en el programa “Egeria & Marco Polo. El Mundo de las Maravillas”. Un reto ya que dista mucho de nuestra primera producción, pero de la que estamos seguras va a ser un paso más en la consolidación de EGERIA y la música medieval española.
Stefano Russomanno
(fotos: Lourdes de Vicente)


