DRESDE / Daniele Gatti debuta en la Semperoper con una nueva producción de ‘Falstaff’ firmada por Damiano Michieletto

Dresde. Semperoper. 5.X.2025. Nicola Alaimo, Lodovico Ravizza, Juan Francisco Gatell, Eleonora Buratto, Rosalía Cid, Marie-Nicole Lemieux, Nicole Chirka. Director de orquesta: Daniele Gatti. Director de escena: Damiano Michieletto. Giuseppe Verdi: Falstaff
Es muy posible algunos espectadores hayan salido un tanto abatidos del estreno de la nueva puesta en escena de Falstaff en la Semperoper de Dresde. El director de escena Damiano Michieletto contrapone el alegre y melancólico final de la Commedia lirica («Tutto nel mondo è burla») con imágenes de una deprimente tristeza. Al fondo se abre un telón y deja ver a un grupo de ancianos, enfermos y moribundos con andadores, bastones, muletas, sillas de ruedas y soportes para goteros. La última imagen los muestra a todos completamente exánimes. El regista, que recuerda de ese modo su producción de Salzburgo de 2013, ambientada en la Casa di Riposo de Milán, tuvo que soportar unos cuantos abucheos al final por esta irritante idea. Por lo demás, su puesta en escena resulta en general igualmente controvertida, pues traslada al espectador a un sórdido club de música, donde Falstaff, en su papel de envejecida estrella de rock, dirige con su guitarra eléctrica la banda «Sir John», de la que también forman parte Bardolfo y Pistola. Tocan en un escenario decorado con palmeras artificiales e iluminado con luces de colores. Agathe MacQueen los viste con ropa desgastada al estilo de los años setenta. El diseño de iluminación de Alessandro Carletti desempeña un papel dominante en la estética de la producción. El techo es una disposición geométrica de varios armazones que cambian de color continuamente. Las columnas de luz móviles, que se utilizan casi sin descanso a partir de la segunda escena, también varían en sus efectos de iluminación. Lamentablemente, al director no se le ocurre nada mejor que hacer en este escenario que obligar a los cantantes a mover sillones y, más tarde, percheros de un lado a otro. Michieletto renuncia por completo al eficaz efecto de esconder a Falstaff en un cesto de la ropa sucia y luego tirarlo al Támesis, y en su lugar hace que se vacíe sobre él un gigantesco contenedor de basura con latas vacías. El tercer acto en el parque se desarrolla sin ningún tipo de fantasmagoría veraniega nocturna; tiene lugar, por el contrario, en una suerte de teatro de revista con bola de discoteca incluida. Alice, Meg y Quickly aparecen como reinas del baile con corsés azules brillantes, largas colas y exuberantes adornos de plumas. Las tres están asistidas por show-girls igualmente llamativas, con pistolas y gafas de sol, que recuerdan a las heroínas del salvaje oeste de las películas.

Daniele Gatti se estrenaba en la Ópera como nuevo director de la Staatskapelle de Dresde. Al frente de su fabulosa orquesta, el director italiano consiguió conjurar los infinitos matices instrumentales de la prodigiosa partitura, contribuyendo a que los abundantes vaivenes cómicos y emocionales de la composición surtieran un gran efecto, si bien en algunos momentos pecó de excesiva exuberancia sonora. A menudo, el sonido era atronador, lo que obligaba a los solistas a movilizar todas sus reservas. Esto no supuso ningún problema para Nicola Alaimo, cuya creación del personaje protagonista puede calificarse de extraordinaria. Su voz de barítono, de impresionante riqueza y enorme potencia, consiguió efectos abrumadores en los monólogos «L´onore» y «Mondo ladro». Lodovico Ravizza, en el papel de Ford, fue un potente adversario con una voz contundente, que impresionó especialmente en un monólogo que llegóa a recordar al de Iago en Otello. Juan Francisco Gatell aportó la juventud y la alegría necesarias para interpretar a Fenton, aunque se habría deseado un poco más de dulzura en su voz de tenor lírico. De eso no careció su Nanetta, interpretada por Rosalía Cid. La soprano española cautivó con su encanto y la delicadeza de su voz. Eleonora Buratto había cantado este papel en Salzburgo en 2013, pero ahora ha cambiado a Alice y, vestida con un elegante traje al estilo Chanel y exhibiendo su rica y floreciente voz de soprano, domina el elenco femenino. Nicole Chirka proporcionó sonoros tonos de mezzo como Meg Page. La canadiense Marie-Nicole Lemieux, que posee una de las escasas voces de contralto que quedan hoy en día, entusiasmó como Quickly con su ingenio interpretativo y sus impresionantes notas graves. El coro de la Ópera Estatal de Sajonia de Dresde tuvo, como siempre, una gran presencia vocal y fue aclamado con entusiasmo al final junto con todos los participantes.
Bernd Hoppe


