Disculpen si me repito

Disculpen si me repito

Hace cuatro años, en una de estas bitácoras de Comedia, incluía la siguiente foto y las siguientes palabras. Pero el veneno es incandescente, y el mal está desbocado. No voy a añadir comentarios, tampoco me haré más ilusiones. Conozco el triunfo del tiempo y  del desengaño.

“Os podéis reír de mí, habéis ganado. Con malas artes, pero eso qué importa. Reíros de mí. Y de millones como. Como ríen esos dos caballeros (¿?)

Sí, miren esta foto. Ríen. Guárdenla. Puede servir. Va a servir: pronto, tarde, no puedo decirlo. Se le cae la baba al payaso, se deja hacer selfie el sonrosado. Guárdenla: si no podemos adivinar el futuro, menos aún podemos saber qué sentido tiene el presente, pero verán cómo un día adquiere sentido, quiero decir un sentido distinto al de ahora mismo. El tiempo, el desengaño. Pero también Hybris y Némesis. Solo que, ay, Némesis actúa como los terremotos, no se lleva por delante al que provocó la ira de Dios, sino a todo el que tiene a su alcance.

Guarden la foto”.