Dimitris Papaioannou registra y glosa su estilo

El Centro Cultural Conde Duque propone como primicia en Madrid dos filmaciones de obras coreográficas del creador griego Dimitris Papaioannou, figura influyente y singular del panorama internacional de las artes escénicas que nos visitará en noviembre.
Es difícil sustraerse al influjo y al impacto de una obra escénica del griego Dimitris Papaioannou (Atenas, 1964); su fuerza, originalidad y estilo golpean y envuelven al espectador en una atmósfera que mucho tiene de épico, onírico y, sobre todo, de evocador del mundo clásico del que este bailarín, dibujante y coreógrafo se manifiesta como un deudor directo. Lo clásico no se manifiesta en Papaioannou de manera literal, sino muy cristalizado, tamizado y resuelto en las claves escénicas e intelectuales contemporáneas que domina. O en otras ocasiones, a través de su gráfica particular, sus signos y sus figuraciones. En Madrid ha actuado ya dos veces con su conjunto griego, primero en Matadero con The Great Tamer, y después en Teatros del Canal con Transverse Orientation. En este caso, los filmes no sustituyen las actuaciones en directo, sino que las complementan.
El Centro Cultural Conde Duque ha ofrecido en marzo dos veladas de cine con registros de escena, primero de Robert Wilson y después de Papaioannou (que fue hace años asistente de Wilson en varias obras). Hay muchas claves teatrales y funcionales que unen al estadounidense y al griego, habiendo el primero dejado en el segundo algunas herramientas que ha hecho propias y llevado aún más lejos.
Esa noche en que pudimos ver en la pantalla de Conde Duque Primal Matter (2012) y Nowhere (2009) en versiones editadas y sintetizadas no integrales, puede entenderse como un prólogo a la próxima visita de Papaioannou a Madrid, que tendrá lugar el próximo mes de noviembre dentro del Festival de Otoño con la pieza INK (2020-23) en su última versión vista en Atenas a principios de este 2023, y que está muy relacionada en lo poético y la acción con Primal Matter. INK está protagonizada por el propio Papaioannou y el alemán Suka Horn (que viene del ámbito del baile urbano y variantes del break dance), mientras en Primal Matter (filmado por Stefanos Sitaras) da la réplica a Papaioannou el artista Michalis Theophanous.
El filme de Nowhere se presentó en noviembre de 2021 dentro del programa de Dance Umbrella (Londres). La obra escénica había sido ideada para la reapertura de la sala principal (edificio del Teatro Nacional de Atenas) tras la profunda remodelación técnica y espacial del gran escenario. Papaioannou, que dedicó la obra a Pina Bausch, aprovechó brillantemente todas esas ventajas mecánicas (elevadores, plataformas circulares rotatorias, suelos móviles, sistema de varas contrapesadas computarizadas, trampillas deslizantes, sistema de iluminación integrado) en una demostración de cómo poner los abrumadores avances tecnológicos al servicio de una poesía y un estilo donde abundan ritual y evocación; incluso ha incursionado en la dirección de la ópera con una Norma. Es de rigor seguirle en sus hallazgos y experimentos.
En Primal Matter hay un humor complejo y distanciado en dos escenas muy intencionadas: la del “paño de la Verónica”, cuando la impronta de los pies del bailarín-estatua quedan “milagrosamente” estampados tras la ablución ritual; y la otra, cuando Dimitris recorre lámpara en mano (como si fuera una arcaica antorcha) todo el cuerpo de Michalis (eso hacía Napoleón para ver los detalles en las esculturas antiguas o de Canova, o en sus calcos de gipsoteca). También hay humor en el zurcido de la estatua, en los agregados siempre espurios (como las piernas al Heracles Farnesio). En Nowhere, sin embargo, se impone una voluntad de solemnidad cuando la masa, ese gran coro, viaja al inframundo: una metafísica de la acción grupal que en la práctica se traduce en la caída de los ángeles, torrente de juicio final que no escapa a la consideración de lo clásico, sino que, muy al contrario, allí se instala y encuentra nicho. ¶
Roger Salas


