‘Destino’ de Janáček, en su propio festival

‘Destino’ de Janáček, en su propio festival

Brno. Teatro Nacional. XI-2021. Janáček, Osud (Destino). Philip Sheffield, Enrico Casari, Alžběta Poláčková, Natascha Petrinsky, Peter Račko. Director musical: Marko Ivanović. Director de escena: Robert Carsen. Escenografía: Radu Boruzescu. Figurines: Annemarie Woods. Luces: Robert Carsen, Peter van Praet. Coreografía: Lorena Randi. Director del coro: Pavel Koňárek.

Osud (Destino) encierra mucha belleza, mucha intensidad; y también autobiografía del propio compositor. No es la mejor ópera de Janáček, pero es una maravilla sonora y de descripción de situaciones. Le falla sobre todo la tragedia del segundo acto, una crisis y una catástrofe que no están lo bastante motivados; se resuelve de manera poco verosímil, apresurada, como si el músico quisiera librarse de esos personajes de una buena vez, en especial de la madre de Míla, y no viera mejor manera que arrojar por el balcón a la madre y a Míla. Pero la obra es tan hermosa que ha merecido puestas en escena importantes, como la que reseñamos ahora, del último Festival Janáček de Brno, en noviembre pasado. Lo más logrado del original, desde el punto de vista lírico-dramático, es el primer acto, con su despliegue de personajes en el balneario, algo que vivió el propio Janáček en uno de sus idilios poco afortunados. Hace ya nueve años asistí a una producción de Destino en el mismo festival, y lo reflejé en esta revista. Era una puesta de carácter realista, casi chejoviana, sin pretensiones de modernidad, pero cumplía bien su función de dar a conocer una obra oculta entre Jenůfa y Kat’a. Hace mucho tiempo pudimos ver en el Teatro Real de Madrid la puesta de Bob Wilson, que era todo lo contrario; brillante, con signos de enigma, acaso también de misterio. Una función a la que había que ir “con los deberes hechos”, como hubiera dicho nuestra querido Rafa Banús, porque los signos estaban lejos de cualquier comprensión, tanto en la escenografía, que prescindía de atrezo, de mobiliario (no había piano en el que Živný tocara, bastaba con mimarlo) y acudía a inquietantes juegos de luces y a unos figurines muy ajenos a la base realista que propone el original.

Ahora, en Brno, han contado nada menos que con Robert Carsen para levantar esta obra que bien merece una reinterpretación tan lúcida. Recordemos la extraordinaria Kat’a Kabanová de Carsen en el Teatro Real; o su Rusalka de París, con Renée Fleming.

Osud trata de una ópera que no está concluida y que se titula Osud, Destino. Como la ópera misma de Janáček que ahora vemos que, en rigor, no es una ópera concluida. Nunca se representó en vida del compositor; hubo una retransmisión radiofónica en 1934 (Radio de Brno) y no se estrenó hasta 1958. La ópera también trata de un amor, el de Míla y Živný, que al comenzar la acción ya pertenece al pasado e incluso ha tenido consecuencias, un hijo. La madre de ella se opone a la unión con vehemencia que será fatal. El sentido de la obra lo encontramos en el tercer acto, años después de la trágica muerte de Míla y su madre. Los alumnos de Živný ensayan la ópera, en clase; va a ser el estreno, él está ausente. Y de ahí saca Robert Carsen el sentido de su puesta en escena. Tanto el primer acto como el segundo son escenas de su vida, al menos tal como él las recuerda. Es un recuerdo más o menos exacto, en sonidos, con imágenes evocadas.

Carsen propone dos tenores para el papel principal. Philip Sheffield, como el viejo Živný que evoca todo lo que ha sucedido, no para de tomar notas entre las gentes del balneario. Si no vamos avisados, creemos que es un actor, porque tardamos en oírle cantar. Quien asume el papel del Živný joven es Enrico Casari.  Así componía el propio Janáček, escuchando cómo canta cada persona, incluso cada animalillo. A lo largo de los dos primeros actos, ambos tenores se reparten la línea del protagonista, según las intenciones de la puesta en escena.  La espléndida soprano checa Alžběta Poláčková se enfrenta a ambos. Excelente, electrizante Natascha Petrinsky en el difícil cometido de la madre de Míla, difícil no solo por las exigencias vocales, sino también por la débil verosimilitud del personaje. Pero el joven compositor y ella ya no están en el tercer acto. y del viejo músico él surge toda la concepción escénica, desde el canto y las bromas de los alumnos hasta el terrible monólogo final, un cantábile dramático del tenor, en el que el viejo Živný desentraña el sentido de la obra que ha compuesto, y en especial de Lenský, el protagonista (¿es por azar que se llama como el hermoso personaje de Onegin, en Pushkin y en Chaikovski?)

¿Estamos ante un flash back? Los alumnos se preguntan: “¿Termina aquí? ¡Qué manera tan rara de terminar una ópera! Ha completado una ópera sin final. Somos nosotros los que tenemos que improvisar. Improvisar el trueno.” Sí, ese trueno final que el artista se niega a colocar como conclusión.

Una excelente puesta en escena, con luces a menudo fantasmales, que proyectan las sombras de los personajes contra el fondo. Todo, en la clase de Živný, que sus recuerdos pueden convertir lo mismo en el balneario que en el hogar familiar. El piano, siempre presente, siempre en clase y en las vidas de los protagonistas. El tercer acto sí transcurre en la clase, y todo lo anterior cobra sentido. Ya decíamos que Carsen, para su excelente concepto teatral, parte de ahí, porque todo lo anterior es recuerdo y evocación, sin que sospechemos incluso un punto de quimera. La representación es espléndida, con una orquesta de sonidos impresionantes que puede, de pronto, convertirse en grupo de cámara o dejar que el piano toque solo. Excelente el coro para los actos primero y tercero.

Pueden verla en YouTube hasta el 22 de marzo:

Es una retransmisión del Festival de Brno, 30 de noviembre de 2021. Este festival tiene lugar cada dos años. Las condiciones sanitarias impidieron la celebración en 2020. Y ahora no van a esperar otros dos años. En el mismo momento en que se clausuraba el Festival de 2021, ya anunciaba la organización que la próxima cita será entre el 2 y el 20 de noviembre de 2022.

Para más información y detalle de la edición de este festival en 2022:

Como regalo, el festival ofrece un excelente recital de Pavol Breslik en el Teatro Nacional. Aunque solo hasta el 30 de diciembre:

(Fotos: Marek Olbrzymek – Festival Janáček de Brno)