Scherzo | CRÍTICAS / DAROCA / Fanfarrias de despedida, por Andrés Moreno Mengíbar

DAROCA / Fanfarrias de despedida

DAROCA / Fanfarrias de despedida

Daroca. Basílica Colegiata de Santa María. 10-VIII-2022. Ensemble Girolamo Fantini (Andrea de Milano, Domenico Agostini y Michele Petrignani, trompetas barrocas; Gabriele Miracle, timbales barrocos y percusiones; Gabriele Catalucci, órgano). Obras de Fantini, Frescobaldi, Torri, Storace, Stanley, Delalande, Philidor, Purcell y Mouret.

Nada mejor para clausurar la actual edición de los cursos y festival de Daroca que una sesión de fanfarrias festivas con toda la brillantez posible. Posible gracias a los integrantes del Ensemble Girolamo Fantini, que llevan el nombre del verdadero responsable del paso de la trompeta ceremonial a la trompeta de concierto en el siglo XVII.

No faltó en ninguna corte, por modesta que fuera, ni en ninguna ciudad que se preciase, la presencia de clarineros y timbaleros, que igual servían para anunciar las llegadas de autoridades y las salidas de las mismas, que para preceder, como en el caso castellano, al verdugo en las procesiones por las que se paseaba a los condenados por las calles, al son de aquello de “esta es la justicia que manda hacer el rey. Quien tal hace que tal pague”. Por no hablar del papel fundamental de las trompetas en los ejércitos como vía de transmisión de órdenes, hasta la actualidad, como bien sabrá todo aquel que haya hecho el servicio militar. Precisamente con algunos toques militares recopilados por Fantini se abrió el programa tras una fanfarria de entrada de Torri. Toque de batalla, de a caballo (con castañuelas imitando el galope de los animales) y de fagina, es decir, para comer, el más querido de los soldados. Junto a algunos balletti del propio Fantini, se pudo en estas piezas disfrutar de los sonidos limpios, afinados y brillantes de los tres trompetistas, dos de los cuales tocaban trompetas barrocas con esos agujeros que sirven tan sólo para corregir algunas afinaciones complejas, pero que en absoluto sirven para dar las notas ni para articular. Porque, junto al tercer intérprete, con trompeta totalmente natural, realizaron a todo lo largo del concierto auténticas exhibiciones de ornamentaciones y trinos a pulmón limpio, de una forma exacta y sin las estridencias que a menudo se oyen por ahí.

La Colegiata Basílica de Daroca tiene un órgano que es una auténtica joya, con maravillosa caja del siglo XV y tubos y mecanismos de los siglos XVI, XVII y XVII y respetuosamente restaurado no hace mucho. Catalucci lo eligió para interpretar de manera solemne, pausada y con registración suave, la cuarta tocata del segundo libro de Frescobaldi, así como el Ballo della Bataglia de Storace, con la lengüetería y la trompetería en su salsa, aunque algunos pasajes sonaron confusos. Para el Voluntary de Stanley optó por una registración que dio como resultado un sonido netamente francés muy acorde con el espíritu francófilo de la obra, en la que destacó la elección de registros diversos para las diferentes frases de la sección fugada. Ya con el órgano positivo y su peculiar regal (que asemeja su sonido al de un clavicordio) acompañó a las trompetas e interpretó a solo dos piezas de Purcell, una versión para tecla del famoso fragmento de Abdelazer y un Ground rico en apoyaturas y trinos a la francesa.

Miracle tuvo su momento de lucimiento con las Batteries de timballes de Philidor, en las que mostró su maestría con los ritmos y redobles. Para finalizar y como apropiada propina, una brillantísima versión de la introducción del Te Deum de Charpentier con las tres trompetas en absoluta sintonía para abrir ya el tiempo de espera para el próximo festival y los próximos cursos.

Andrés Moreno Mengíbar

(Foto: Federico Mantecón)