Daniel Pinteño: “Estoy enamorado de la música barroca española”

Daniel Pinteño: “Estoy enamorado de la música barroca española”

Daniel Pinteño (Málaga, 1985) es una de las figuras más relevantes de la formidable nueva generación de intérpretes españoles dedicados a la música antigua. En su doble faceta de violinista y de director —fundó en 2015 Concerto 1700—. A lo largo de los últimos meses ha recuperado un oratorio inédito de Francisco Hernández de Illana, ha grabado un CD con cantadas —también inéditas— de José de Torres, ha creado su propio sello discográfico y aún le ha dado tiempo para dirigir durante un mes entero a la Australian Brandenburg Orchestra, la agrupación barroca más prestigiosa de las antípodas. Y todo ello, por supuesto, manteniendo una intensa actividad concertística tanto con su grupo como con otras formaciones con las que colabora habitualmente.

(…) ¿Cómo surge Concerto 1700?

Cuando, en 2015, acabo mis estudios con Hiro Kurosaki, decido que quiero hacer cosas distintas. Me uno al clavecinista Asís Márquez y empezamos a hacer música de cámara. El primer proyecto grande nos llega de la mano de Nacho Rodríguez, con Amadigi de Gaula de Haendel en la Escuela Superior de Canto. Pero la reorientación de Concierto 1700 a lo que está siendo ahora se produce con la gira de FestClásica en 2017. Me refiero a atender a una faceta de recuperación patrimonial, que cada día me gusta e interesa más, y que además debería ser una obligación moral para todos nosotros, como ya lo ha sido en otros países, especialmente en Francia. En España sigue habiendo muchas reticencias con nuestra música del Barroco, empezando por algunos grupos, bien porque no les gusta, bien porque no la consideran de calidad. Yo estoy encantado con ella, estoy enamorado de la música barroca española, aunque me supone un gran desafío, pues no tenemos marco estilístico donde comparar.

¿A qué se refiere?

Si mañana se descubre una cantata nueva de Bach, tenemos 220 marcos estilísticos con que compararla y que establecen un canon interpretativo; pero si descubrimos una cantada de Hernández Illana, ¿con qué marco estilístico la interpretamos? Porque Hernández Illana no trabajó en la Capilla Real, por lo que quizá nos equivocaríamos si empleamos el canon estilístico de Nebra, Literes o Corselli. En definitiva, recuperar obras de compositores tan desconocidos como estos supone un reto añadido cargado de responsabilidad, pero que es muy emocionante de afrontar. (…)

(Extracto de la entrevista publicada en el nº 351 de Scherzo, de mayo de 2019)