Culturicidio en Orense

Culturicidio en Orense

Gonzalo Pérez Jácome, alcalde de Orense desde el pasado 15 de junio, había logrado hacerse con un hueco en la posteridad gracias a ser el político que más rápido sube escaleras de todo el mundo. En efecto, el líder del partido Democracia Ourensana participó en 2002 en la clásica subida al Empire State de Nueva York y, según reza en su currículum, tuvo el honor de ser el promotor de la primera carrera de escaleras de edificios que se celebró en Europa. Ese hito histórico tuvo lugar en 2003, en el Gran Hotel Bali de Benidorm. Durante diez años, Pérez Jácome organizó esta carrera ‘pá arriba’ con enorme éxito, a decir de las crónicas. El corregidor orensano ha establecido ahora otro mojón en su trayectoria profesional al anunciar a bombo y platillo que va a “revitalizar ciertas fiestas populares” y que va a suprimir los principales ciclos culturales de la ciudad, entre ellos el prestigioso Festival Internacional Pórtico do Paraíso, por el que han pasado a lo largo de los últimos doce años algunas de las más importantes figuras de la música antigua europea.

Pérez Jácome hace bueno aquello de “en casa del herrero, cuchillo de palo”, ya que el actual acalde de Orense ha tenido siempre una estrecha relación con el mundo de la música: tras estudiar Sonido (no se especifica qué tipo de sonido) en Nueva York, se hizo cargo de Jolper, el negocio familiar dedicado a la venta de instrumentos musicales que fundó en 1962 su padre, José Luis Pérez.

En una comparecencia ante los medios de comunicación, Pérez Jácome anticipó cuáles son sus intenciones respecto a la música clásica: “Básicamente, lo que queremos hacer en la alcaldía es darle un nuevo enfoque, un nuevo impulso que tiene que ver con la revitalización de ciertos eventos, de ciertas fiestas populares y aparte, también, un enfoque distinto de cómo se está llevando a cabo el tema del desarrollo de ciertos eventos culturales”. Y concretó: “Hemos de tener muchísimo cuidado con eventos que cuestan muchísimos miles de euros y tienen una repercusión tremendamente pequeña. Si nosotros gastamos decenas de miles de euros y van a un evento doscientos espectadores, al final te sale un coste de entrada que es mayor que Broadway o que la zona de los teatros de Londres. Esto tiene que ver con el tema de la producción. Nosotros hemos constatado que Cultura tiene mucho personal y que si este personal lleva a cabo la producción de los temas y la contratación directa el evento sale muchísimo más económico”.

Pérez Jácome hizo hincapié en el mencionado Pórtico do Paraíso: “El evento de conciertos, el último año, llegó a costar en torno a 70.000. Bueno, pues creemos que por 20.000 o por 25.000 euros se puede llevar una semana de conciertos de ese estilo a la ciudad de Orense con más espectadores seguramente de los que teníamos hasta ahora, ¿no? Entonces no tiene sentido que pudiéndolo hacer nosotros, pues hagamos una producción externa donde los costes no se superan en un 20 por ciento, sino que son más de un cien por cien”.

Ante este torpedo a la línea de flotación de la Cultura en Orense, Juan Enrique Miguéns, director artístico de Pórtico do Paraíso, según recoge la edición de Galicia del diario El País, ha rebatido la boutade del subidor de escaleras: “Los costes de producción se componen de dos parámetros. El primero es el montaje de Iluminación y escenarios, porque empleamos iglesias como salas de conciertos y buscamos la calidad en todos los aspectos que atañen al Festival. El segundo es la coordinación y gestión, que representa el 15 por ciento más IVA del presupuesto, una tarifa profesional absolutamente normal en el mundo de la música clásica y que incluye la cesión gratuita de la marca al Concello durante meses”.

“Hemos mantenido —explica Miguéns— cuatro reuniones con el señor Jácome entre julio y agosto, en las que donde nos propuso, por un lado, ideas incompatibles con la filosofía del festival y, por otro, ideas carentes de toda lógica, como sustituir los conciertos en la catedral y resto de iglesias por espacios municipales para poder cobrar entrada [las normas de la diócesis, derivadas del derecho canónico, no lo permiten]. Esto demuestra un absoluto desconocimiento de qué es el festival, de esa unión entre música y patrimonio”.

La asistencia de público a los conciertos del festival ha sido tan numerosa que en la pasada edición hubo que repetir un concierto para poder acoger a todas las personas que querían asistir al mismo, entre ellas, la entonces consejera de Cultura del Ayuntamiento de Orense, Ana Garrido, que no tuvo plaza para el primer concierto y debió esperar durante más de una hora haciendo cola para poder acceder al segundo. El anterior alcalde de la ciudad, Agustín Fernández, no pudo asistir al concierto al haberse cubierto completamente el aforo antes de que le llegara su turno.

Miguéns califica como “el colmo de lo absurdo” que el actual acalde les dijera que un festival como Pórtico do Paraíso “se puede hacer por menos de la mitad de dinero con el mismo número de conciertos y con la misma calidad”.

“También nos dolió especialmente cómo habló del público que va a nuestros conciertos (2.253 personas en la última edición), argumentando que aplaudirían por igual a músicos aficionados, insistiendo en su vieja idea de que las salas se llenan porque los conciertos son gratuitos y la gente no tiene nada mejor que hacer”, señala Miguéns.