Cuatro suites orquestales de Royer, magnífico rescate

ROYER:
Suites orquestales extraídas de las óperas Zaïde, Le pouvoir de l’Amour, Almasis y Pyrrhus. Les Talens Lyriques. Clave y dirección: Christophe Rousset. APARTÉ (1 CD)
De la música de Pancrace Royer solo las Piezas para clave de 1741 han merecido la resurrección contemporánea, con un buen puñado de versiones, pero sus composiciones teatrales han caído en el más absoluto olvido. O casi: la primera, Pyrrhus (1730) se llevó al disco hace unos años por Alpha, en una grabación en vivo carente del menor interés. Y, a partir de ahí, silencio… hasta hoy.
Chistophe Rousset ha rescatado cuatro suites orquestales, centradas en los dos títulos más ambiciosos del saboyano: Zaïde (1739) y Le pouvoir de l’Amour (1743). La primera constituyó su mayor éxito y los extractos aquí grabados confirman que se trata de un ejemplar soberbio. La música presenta desde el primer compás de la extraordinaria obertura una asertividad, una fuerza dramática, un impulso, un virtuosismo y un color que no puede ocultar su filiación con las piezas clavecinísticas antes mencionadas.
Todo es magnífico (fantástica Entrée des chasseurs; delicadísimo Air tendrement, con su fusión de cuerda y traversos), con el potente Air pour les Turcs, embrión de la célebre Marche des Scythes para clave. Le pouvoir de l’Amour es otra composición señera, por mucho que fracasase en su estreno, con una espléndida chacona que nos lleva al número final del Castor y Pollux ramista; minuetos, tambourins, entradas y ritornelos rebosan vitalidad y sabiduría orquestal (tremenda la Marcha para el sacrificio). El nivel no decae en los fragmentos de Almasis y Pyrrhus.
La interpretación merece una mención muy especial, pues, con estas primicias mundiales, Rousset y sus Talens Lyriques logran uno de los mejores discos de su dilatada carrera. ¡Qué colores, qué texturas, qué densidad, qué vigor, qué delicadeza, qué equilibrio! ¡Y qué toma de sonido! Sin duda, el mejor disco de música orquestal del barroco francés de la última década.
Javier Sarría Pueyo


