Cuarenta años después

Que una revista cultural cumpla en España cuarenta años es un acontecimiento que conviene asimilar desde la satisfacción y el realismo, desde el orgullo razonable por el trabajo realizado y desde esa inevitable incertidumbre que tiñe nuestro presente, no sólo en el territorio de la cultura. Vivimos un mundo en el que a la reflexión se le opone cada vez más un autoritarismo que es el polo opuesto de ese diálogo y de esa apertura de miras que las artes nos proponen desde su propia condición indagadora.
Ha pasado mucha agua por el río de la vida española desde aquel diciembre de 1985 en el que se fundaba SCHERZO por un grupo de aficionados a la música que vieron la necesidad de crear un nuevo medio de información para una sociedad que estaba cambiando, que iría viendo el nacimiento de nuevas orquestas, la construcción de auditorios que las acogieran, la ampliación del espectro social en aspectos a veces demasiado cerrados en sí mismos como la ópera.
Se trataba de ser, al mismo tiempo, testigos y actores de una realidad aún con unos cuantos condicionantes políticos, pero también consciente de que el cambio era ya, a aquellas alturas, inevitable por muy difícil que lo pusieran algunas actitudes. Era el año, además, de la firma de la adhesión de España a la Unión Europea, lo que no deja de coincidir con la vocación de asomarnos al exterior que siempre tuvimos en esta casa.
Se trataba de cumplir con tres objetivos fundamentales: la información, la crítica y la investigación, los tres desde un posicionamiento que mientras atendía las necesidades del público habitual de los conciertos o de los compradores de discos proporcionara a la musicología una nueva tribuna. Precisamente en estos cuarenta años podemos decir que SCHERZO ha apoyado a fondo la renovación de la musicología española, muchos de cuyos nombres hoy más relevantes han colaborado, algunos desde la primera hora, en las páginas de la revista.
Igualmente creemos poder decir que no hemos dejado nunca de apoyar a los jóvenes talentos de la creación y la interpretación musicales en España, bien sea por el camino natural de la crítica, bien por eso que nos ha distinguido muy especialmente: la organización de conciertos a través de la Fundación Scherzo. Ello ha supuesto apostar tanto por valores reconocidos internacionalmente como por nombres nuevos, muchos de ellos españoles, en los ciclos de Grandes Intérpretes y de Jóvenes Intérpretes que son ya un referente indiscutible en las programaciones españolas.
Todo ello pertenece a lo que nos ha hecho llegar a ser lo que somos. Ahora debemos reflexionar acerca de lo que nos pedimos a nosotros mismos de cara a un futuro en el que no paramos de pensar y que pasa por conocer cada vez mejor lo que necesitan tanto nuestros lectores como los profesionales de la música. Por eso también nos planteamos la renovación de nuestra oferta en consecuencia con la propia renovación de un público que ni las administraciones públicas ni los que nos dedicamos a esto podemos resignarnos a ver cómo mengua en la sala de conciertos.
Quizá sea necesario, en general, un acercamiento menos temeroso a la tradición de la información o la crítica, una apertura a aficionados más jóvenes de la mano de firmas que compartan con ellos el contexto en que se crea, se interpreta o se reproduce la música. La clásica ha aparecido demasiadas veces como un edificio hecho de una sola pieza, impermeable a nuevas lecturas más allá de las que un canon implacable entronizara en su día y, presuntamente, para siempre jamás.
Pero nuestro trabajo no es un empeño que podamos ejercer en solitario. Pertenece a lo que, entre todos, de las administraciones públicas a los programadores, de los conservatorios a las cátedras de musicología, sin olvidar a esos aficionados que esperan que les hablemos en su propio idioma y que están en el eje de todo ese trabajo conjunto, debemos conseguir si no queremos que la clásica se pierda en una tierra de nadie entre el irredentismo y la marginalidad.
El tópico nos llevaría a decir que cuarenta años no son nada. Pero vaya si lo son. Y estos lo han sido gracias, por encima de todo, a nuestros lectores de las ediciones en papel y digital, a nuestros colaboradores que han sorteado con nosotros las crisis que han aquejado tan duramente al sector de las revistas culturales, a nuestros anunciantes que saben que tienen en SCHERZO el vehículo ideal para presentar sus productos a quienes más directamente deben llegar. Sin ellos no hubiéramos cumplido estas cuatro décadas al pie del cañón. ¶
[Imagen superior: Números Cero y 1 de la revista SCHERZO, correspondientes a diciembre de 1985 y enero de 1986.]
Concierto 40 aniversario de la Revista SCHERZO
1 de diciembre de 2025. Auditorio Nacional. Madrid.


