Cuando Bach era un ‘mediocre’

Cuando Bach era un ‘mediocre’

LEIPZIG, 1723: Obras para flauta dulce y orquesta de Bach, Graupner, Fasch y Telemann. Capricornus Consort Basel. Director y flauta ducle: Stefan Temmingh. ACCENT 24375 (1 CD)

El flautista Stefan Temmingh, dirigiendo también al Capricornus Consort Basel, recuerda en este disco el momento —etapa de varios meses, más bien— en que, tras la muerte de Johann Kuhnau, el Concejo de Leipzig debía proveer la plaza de cantor de la iglesia de Santo Tomás, que llevaba aparejada, como es sabido, la condición de director musices de la ciudad, es decir, componer para actos oficiales solemnes, proveer de música a los cuatro templos más importantes y asumir la enseñanza en la escuela de Santo Tomás.

Se han contado mil veces los detalles de aquella selección. De los fiascos de Telemann —que, en realidad, había echado un órdago a sus empleadores de Hamburgo—, Fasch y Graupner, los favoritos. Y cómo sólo entonces, el ‘mediocre’ Johann Sebastian Bach, en opinión de un clarividente regidor, logró su nominación. Bach también receló en un principio de su cambio de estatus social de Köthen a Leipzig: descendía de Kapellmeister a Kantor… Pero, como decimos, Temmingh, obviando lo que ocurriría después, ha tenido la buena idea de reunir a los cuatro aspirantes en un disco con otro lógico denominador común, la flauta dulce. Y así aparecen aquí un precioso concierto de Graupner, dos obras de Fasch y Telemann (un concierto y una sonata de aquél, otro concierto y un cuarteto de éste) y el Concierto para clave BWV 1057 de Bach, que, como se sabe, es transcripción propia del Cuarto concierto de Brandemburgo.

Temminghs es un reconocido virtuoso flautista y se exhibe con pasmosa seguridad, adornándose con gusto y sin gratuitas exageraciones —Tempo di minué del concierto de Telemann—, pero también tiene deliciosos momentos poéticos —Andante del concierto de Graupner—. Y llega a la cima en el concierto de Bach, compartiendo protagonismo con Wiebke Weidanz (segunda flauta) y, sobre todo, con Sebastian Wienand (clave solista). Un disco que merece mucho la pena.