CÓRDOBA / Homenaje a Leo Brouwer

CÓRDOBA / Homenaje a Leo Brouwer

Córdoba. Gran Teatro. 12-VII-2019. Coro Brouwer. Cuarteto de cuerdas de La Habana. Orquesta de Córdoba. Javier Riba, guitarra. Directores: Carlos Domínguez-Nieto y Javier Sáenz-López Buñuel. Obras de Brouwer y Tansman.

Con motivo del octogésimo aniversario de Leo Brouwer, gran maestro de la guitarra como compositor e intérprete en el transcurso de los últimos sesenta años, fundador y director emérito de la Orquesta de Córdoba, el Festival ha organizado una jornada con un concierto dedicado a su música y a su persona, pues estaba presente en el acto.

Se inició la velada con una selección de seis piezas corales de las dieciocho que consta la colección que lleva el título conjunto de Rondas, refranes y trabalenguas de Leo Brouwer que fueron interpretadas por el Coro Brouwer bajo la dirección de Javier Sáenz-López, que las grabó hace de diez años con el cordobés Coro Ziryab, dejando patente el conocimiento que tiene de su contenido, que expuso con tan acertada cinética que sus movimientos daban cierta plasticidad al canto. Siendo escogidas todas la canciones, destacaron por la gracia de exposición Tengo un gato y Cuando tuve, yo te tuve de claro efecto de aliteración que remarcaba el efecto rítmico natural de los versos, así como la nana Duérmete, niño por el plácido sentido de su motivo. Para terminar este bloque coral se interpretó la pieza para cinco voces mixtas Son Mercedes que escribió el maestro Brouwer en 1961, una de sus composiciones más interpretadas y valoradas.

La segunda actuación estuvo a cargo del Cuarteto de Cuerdas de La Habana y el guitarrista Javier Riba interpretando Baladas del Decamerón Negro para guitarra y cuarteto de arcos también de Brouwer escritas el año 2013 y estrenadas en España el pasado 4 de abril en el XXII Festival de Música Contemporánea de Córdoba por los mismos intérpretes. Riba llevó su guitarra a una especie de resonante expresividad minimalista en la primera balada, El arpa del guerrero. La cuerda acompañó con acentuado lirismo en la segunda, Huida de los amantes por el valle de los ecos, manteniendo un soporte sonoro sobre el que el solista pudo lucirse con el tema sustancial de esta pieza, cuyo discurso vino a ser contrastado por el contrapunto surgido en su pasaje central. En la Balada de la doncella enamorada, que cierra la obra, los intérpretes asumieron el carácter evocador de su inspiración manteniendo un cuidado estilo concertato que remarcaba distintos planos sonoros intensificados por la diferente tesitura de la cuerda, que permitió que se consiguiera un interesante grado de expresividad. La historia del guerreo africano que desea convertirse en músico quedó reflejada en el fluido ritmo con la que los intérpretes describieron musicalmente la tan particular inspiración de esta obra.

El mismo guitarrista fue el protagonista de la interpretación de Homenaje a Manuel de Falla para guitarra y orquesta compuesto por Alexandre Tansman y orquestado por el maestro Angelo Gilardino. Única obra del programa de diferente autor y de poco fuste si la comparamos con cualquiera del repertorio concertante de Leo Brouwer. Con todo fue elevada en sus valores estéticos por la interpretación de Javier Riba y la diáfana dirección de la Orquesta de Córdoba por su titular, Carlos Domínguez-Nieto, que volvía a dejar una buena impresión en su segunda intervención en la presente edición del Festival.

Como cierre de este homenaje, Javier Sáenz-López dirigió al coro y a la orquesta interpretando un arreglo propio de la obra Aleluya por Córdoba que estrenó y dirigió el maestro Brouwer en el XXX Festival de la Guitarra de Córdoba el 12 de julio de 2010 y que, con análoga intención con la que fue escrita en honor del Festival, venía a servir de agradecida correspondencia del maestro cubano a la ciudad califal que tanto le quiere y le admira.

(Foto: Paco Casado)