CÓRDOBA / Estimulante velada de Zarzuela

CÓRDOBA / Estimulante velada de Zarzuela

Córdoba. Teatro Góngora. 22-V-2019. Berna Perles, Auxiliadora Toledano,  Javier Povedano. Orquesta de Córdoba. Coro de Ópera de Córdoba.Director: Carlos Domínguez-Nieto. Obras de Ruperto Chapí y Joaquín Valverde hijo.

Con dos motivos argumentales en los que Córdoba aparece reflejada, el director titular de la OC ha querido programar un concierto extraordinario dedicado a zarzuela no escenificada que ha despertado una gran expectación entre el público aficionado a este género que terminó poniendo el cartel de completo en el segundo teatro de la ciudad.

Ya con el Preludio de “La Revoltosa” de Ruperto Chapí, que abría el espectáculo, se pudo percibir el grado de implicación de Carlos Domínguez-Nieto con este género lírico, al que quiere dedicar la atención que se merece, estando dispuesto a rescatar muchas obras como el sainete ¡Viva Córdoba!, compuesto por Joaquín Valverde Sanjuán y cuyo sencillo libreto escribieron los dramaturgos Carlos Fernández Shaw y Ramón Asensio Más en 1902, año de su estreno en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

El director, haciendo gala de sus grandes dotes de comunicación, fue explicando el argumento de la obra después de su pequeño preludio, destacando algunos momentos cantados por los protagonistas, que iba enlazando con la explicación de la historia. En ellos, tanto la soprano cordobesa Auxiliadora Toledano, en su papel de Jesusa, como su paisano el barítono Javier Povedano en la doble representación de sus pretendientes, Primitivo, repartidor de pasteles, y Rafael, un torero cordobés, lograron la vis cómica adecuada para que el público imaginara la acción, siempre muy bien anticipada de palabra por el titular de la OC.

La intervención del Coro de Ópera de Córdoba, bien preparado por su director, José María Luque Jurado, dejó una nota de color y jaleo en la fiesta del talabartero Pedro, reflejando el ambiente de la vida cotidiana de un vecindario de clase media-baja del Madrid de principios del siglo XX con marcados acentos cómicos. Su actuación se transmitía al público de tal manera que venía a sentirse involucrado con la trama que se vivía en el escenario. De ahí su cerrado aplauso al final de cada uno de los cuplés elegidos.

En la segunda parte se volvía a Ruperto Chapí en una de sus más conocidas zarzuelas, El puñao de rosas, escrita también en 1902, estrenada ese mismo año en el teatro Apolo de Madrid y ambientada en un cortijo cordobés. En su representación se incorporó la soprano malagueña Berna Perles haciendo el papel protagonista de la pretendida Rosario por dos personajes, Tarugo y el señorito Pepe, interpretados ambos también por el barítono Javier Povedano. Éste ofreció una manifiesta versatilidad dramática en sus transformaciones para cada escena, notándosele una mejora de capacidad vocal conforme iba avanzando la zarzuela, que sólo se ofreció en los momentos más resolutivos de su argumento, que seguían siendo explicados por el director antes de su interpretación.

Los pasajes costumbristas de los cazadores y las aceituneras que contiene esta singular obra del género chico fueron bien resueltos, destacando Berna Perles que se hizo definitivamente con el papel de Rosario en su interpretación de la esperada copla del quinto episodio que la soprano canta dentro de un cadencioso aire de tango y que Chapí introduce como contraste. Fue uno de los momentos mejor logrados de esta velada dedicada a la zarzuela por un músico como Carlos Domínguez-Nieto que está convencido de sus bondades, y sabe y demuestra su tratamiento. Su incursión en una temporada sinfónica es posible y hasta deseable, pero su paso a la representación escénica se considera imprescindible para futuras temporadas, disponiéndose de un escenario tan adecuado para ello como el que tiene el Gran Teatro de Córdoba y la posibilidad de contar con un intérprete como el director de la OC que tanto ama, entiende, disfruta y tan excelentemente transmite este género lírico tan español, haciendo que supiera a poco esta estimulante velada de zarzuela.

(Foto: Paco Casado)