Christa Ludwig: cantante ‘assoluta’

Christa Ludwig: cantante ‘assoluta’

Durante diez años el Ayuntamiento de Oviedo mantuvo en lo más alto los llamados Premios Líricos Campoamor, unos galardones que pasarían a mejor vida por mor de una falta de acuerdo entre los partidos concurrentes. Lástima, porque no se han vuelto a recuperar ni el valor ni la altura de aquellas convocatorias de prestigio internacional. En la de 2009 el Jurado, del que el firmante tenía el privilegio de formar parte, decidió otorgar el denominado “A toda una carrera” a la mezzosoprano berlinesa Christa Ludwig, que contaba a la sazón 81 primaveras y se encontraba en perfecto estado de salud. Recibió la medalla con anchurosa sonrisa y la agradeció con donosura en un perfecto inglés.

Una imagen que permanece en nuestra memoria en el momento en el que nos enteramos de su muerte a la provecta edad de 93 años. Con ella se cierra una extensa época dorada de la historia de la lírica. Nacida en Berlín el 16 de marzo de 1928, de padres cantantes, Ludwig lo cantó casi todo. Estudió con la contralto Eugenie Besalla, más tarde en el Conservatorio de Frankfurt del Maine y, por fin, en Munich, con la soprano Felicie Hüni-Mihaczek. Debutó en la Ópera de Frankfurt como Orlovsky en El murciélago. En 1956 inició su gran carrera internacional, con paradas sucesivas en la Ópera de Viena, donde estrenó La tempestad de Frank Martin (Miranda), Salzburgo, donde se exhibió en Mozart (Dorabella, Cherubino, 2ª Dama) y Strauss (Compositor, Tintorera). Estrenó en la cuna de Mozart, en 1957, Escuela de mujeres de Liebermann y, en 1973, De tempororum fine comoedia de Orff. En paralelo, llegó a hacer más de veinte recitales con piano.

La Scala la acogió en 1960 como Cherubino, Éboli, Elektra, Ottavian y Fricka; personaje éste que mostraba su veta wagneriana, alimentada en Viena y, por supuesto, en Bayreuth, donde apareció en 1966 como Brangania y en 1967 como Kundry. Fueron frecuentes sus escapadas a partes de soprano: Leonora de Fidelio, Elvira de Don Giovanni, además de la comentada Elektra y, años más tarde, Mariscala de Caballero de la rosa (en esta parte pudimos verla, ya muy madurita, en París). En sus últimos tiempos en activo se desenvolvía en partes de mezzo dramática (Klytämnestra).

La voz de Christa Ludwig estaba capacitada para abordar tanto papeles dramáticos o lírico-dramáticos de soprano como de mezzo. Algunos de ellos verdaderamente fronterizos, como los wagnerianos de Ortrud, Venus o Kundry. Lo tenía todo: graves, agudos, amplio centro, rotundidad emisora, igualdad de un timbre opulento, cuajado de metálicas irisaciones; técnica para regular, adelgazar o acrecer el sonido, flexibilidad para el piano y para el ataque súbito al forte. Una cantante completísima, de una ductilidad insólita, que hacía recordar a voces inmensas del pasado como las de Margarete Matzenauer, Edith Walker o Ernestine Schumann-Heink.

Era de todos modos una mezzo más definida; con independencia de esas afortunadas excursiones al campo de las sopranos, dadas sus facultades para irse al Si natural agudo o al Do sobreagudo sin descuidar el medium y el grave. Una versatilidad que se extendía de una parcela a otra, acompañada de una singular vena expresiva para dar con la verdad humana de cada personaje. Dentro del repertorio italiano llegó a cantar, y bien, con gusto y hasta con estilo, una parte como la de Adalgisa, y a tono, en paralelo a la Norma de Callas, como se observa en la grabación de 1960.

La voz era, en verdad, de muchos quilates, como fácilmente puede deducirse por las pistas que hemos ido dando al hablar del repertorio. Se la podría considerar seguramente heredera de la que poseía la francesa Marie Cornelie Falcon, creadora de La judía de Halévy. Se desenvolvía a satisfacción en personajes sin duda dramáticos, de amplia tesitura, tanto en graves como en agudos. Incluso pdríamos incluir entre ellos algunos verdianos como Éboli o Amneris, en los que también brilló nuestra cantante, que pueden ser cantados por sopranos muy robustas de tintes oscuros.

No es muy frecuente que los buenos cantantes de ópera sean también excelentes cantantes de lied; aunque se dan casos y el de Ludwig es uno de los más claros. Recordamos un excelente recital en el Real de Madrid, allá por 1985, acompañada por Edelmiro Arnaltes. Sin llegar a las honduras o a las efusiones poéticas de otras –Seefried, Schwarzkopf, Grümmer, Baker, Ferrier-, supo cantar con estilo, con verdad, por derecho, con una musicalidad sin tacha. En su libro autobiográfico, aparecido en Berlín en 1994, hablaba sobre este género, lo relacionaba con el de la ópera y anotaba su dificultad al afirmar: “La ópera y el lied son dos géneros totalmente diferentes. Hay cantantes que cantan también lieder y hay verdaderos recitalistas. La diferencia vocal entre la ópera el lied es muy grande. Con un solo piano como acompañante, el movimiento de la línea vocal deviene audible. Elisabeth Schwarzkopf me decía que necesitaba 14 días después de una ópera para preparar su voz para un recital. Me imaginaba entonces que exageraba. Cada vez que yo cantaba un recital poco tiempo después de una ópera, no me encontraba a gusto. La voz estaba demasiado pesada, a veces un poco fatigada y las finuras de la expresión no salían fácilmente.”

Hace unos años se publicó en el sello Orfeo un álbum de valor incalculable Esta pequeña colección de discos muestra lo camaleónico de la cantante, usualmente acompañada por batutas del lustre de las de Karajan, Böhm o Krips. Nos ofrece, por ejemplo, una alucinada Lady Macbeth de Verdi; y otorga solidez dramática impagable a diversos papeles wagnerianos (Venus, Ortrud, Erda), straussianos (los citados más Octavian, Mariscala, Tintorera y Clairon) y el beethoveniano Fidelio. Y nos asombra con excursiones a una Angelina (Cenerentola de Rossini), Carmen, Marie (Wozzeck de Berg). Otros personajes verdianos (Quickly, Federica) y dos mozartianos (Cherubino Dorabella) aparecen asimismo en este repaso; a su lado, Silla de Palestrina de Pfitzner, Claire de La visita de la vieja dama de Von Einem (que creó), Dido de Les Troyens de Berlioz, Condesa de La dama de picas de Chaikovski y Geneviève de Pélleas de Debussy.

Basta escuchar su sorprendente interpretación de la inmolación de Brünnhilde de El ocaso de los dioses grabada con Knappertsbusch en 1963 para comprender la grandeza de la cantante que acaba de desaparecer. Una grande de verdad, que en sus buenos tiempos nos dejaba asimismo con la boca abierta cuando se metía en la piel de una intensísima Elektra de Strauss. Su dúo con el Orestes (1963) del que por entonces era su marido, Walter Berry, es imponente.

Reproducimos a continuación la sucinta discografía aparecida en estas páginas hace unos cuantos años.

Ópera

Bartók. El Castillo de Barba Azul (Kertesz). Decca, 1965
Beethoven. Fidelio (Klemperer). EMI,1962
Bellini. Norma (Serafín). EMI, 1960
Berlioz. Les Troyens (Albrecht). Gala, 1976
Gluck. Iphigénie en Aulide (Böhm). Orfeo, 1962
Humperdinck. Hänsel und Gretel (Eichhorn). RCA, 1971
Liebermann. Die Schule der Frauen (Szell). Orfeo, 1957
Mozart. Così fan tutte (Böhm). EMI, 1962
Mozart. Don Giovanni (Klemperer). EMI, 1966
Mozart. Le Nozze di Figaro (Böhm). Orfeo, 1957
Mozart. Die Zauberflöte (Klemperer). EMI, 1964
Pfitzner. Palestrina (Heger). Myto, 1964
Saint-Saëns. Samson et Dalila (G. Patané). RCA, 1973
Strauss J. Die Fledermaus (Ackermann). Classic for pleasure, 1959)
Strauss R. Capriccio (Sawallisch). EMI, 1958
Strauss R. Die Frau ohne Schatten (Tintorera) (Karajan). DG, 1964
Strauss R. Der Rosenkavalier (Octavian) (Karajan). EMI, 1956
Strauss R. Der Rosenkavalier (Mariscala) (Bernstein). Sony, 1971
Verdi. Falstaff (Karajan) Philips, 1980
Wagner. Götterdämmerung (Solti). Decca, 1964
Wagner. Lohengrin (Kempe). EMI, 1962
Wagner. Parsifal (Solti). Decca, 1972
Wagner. Tristan und Isolde (Böhm). DG, 1966
Wagner. Die Walküre (Solti). Decca, 1965
Von Einem. Der Besuch der alten Dame (Stein). Amadeo, 1971

Compilaciones

Les Introuvables de Christa Ludwig. EMI
Grabaciones en vivo (1955 – 1974). Orfeo
Adiós a Salzburgo. Lieder de Brahms, Mahler, Schumann, Strauss (Spencer, piano). RCA
Setenta aniversario. Grabaciones de 1968-1979. DG

Lied

Mahler. Das Lied von der Erde (Klemperer/Wunderlich). EMI
Lieder de Mahler, Berg, Brahms, Pfitzner, Strauss – Grabaciones en vivo 1963-1968 (Werba, piano). Orfeo
Schubert. Lieder (Parsons, piano). EMI
Schubert . Winterreise (Levine, piano). DG

Oratorio

Bach. Pasión según San Mateo (Klemperer). EMI, 1960-1961