Caprichos y lamentos

Caprichos y lamentos

CAPRICES AND LAMENTS: Conciertos para clarinete y orquesta de Copland, Nielsen y MacMillan / Maximiliano Martín, clarinete. Orquesta Sinfónica de Tenerife. Director: Lucas Macías Navarro / DELPHIAN REORDS

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El sonido que más extraño en estos tiempos de silencio orquestal es el inesperado gemido -de dolor o de placer, como el coito de un gato- de un clarinete en el momento en que una sinfonía parece encaminarse hacia el intermedio. De ninguna manera dejará el clarinete que la música termine sin un aullido.

De todos los conciertos para clarinete -e incluyo el de Mozart- mi favorito es el de Aaron Copland, a causa de una sonrisa siamesa. Arrancando de una cadencia extraída directamente de la Novena de Mahler, el concierto serpentea por exteriores hollywoodienses a través de riffs de jazz y trotes de pony, hasta un alegre y ligeramente postizo fundido en negro típicamente americano. That’s all, folks.

Se dice a menudo que el concierto de Carl Nielsen, austero como una Pascua danesa, resulta más divertido para los músicos que para los oyentes. Por mi parte, me siento encantado de pasar media hora inmerso en sus etéreas visiones. El gran danés jamás desperdicia un compás de música. Puede llegar a ser un tanto sermoneador, pero es una maravilla contemplar el oficio que despliega, y la personalidad que se esconde detrás es absorbente, especialmente en los tramos más lentos.

Nunca he escuchado en concierto la obra Tuireadh de James MacMillan, y es una omisión que quiero reparar una vez que cosas tan simples como asistir a un concierto sean posibles de nuevo. El compositor escocés, profundamente impactado por el accidente en una plataforma petrolífera del Mar del Norte que en 1988 se cobró 167 vidas, escribió el concierto como una especie de homenaje a los fallecidos y a sus seres queridos. MacMillan captura en la pieza tanto el carácter caledonio como una sonoridad al borde de la desafinación muy propia del clarinete. En pocas palabras, se trata de un Kaddish escocés.

Lo que más me ha gustado de esta grabación es la interpretación del solista español Maximiliano Martín, clarinete principal de la Orquesta de Cámara Escocesa, un artista de gran experiencia que tiene mucho más que decir en estas piezas que la mayoría de las piltrafas discográficas que a diario se editan. En la atmósfera de pesadumbre por el desastre marítimo, el solista nos ofrece destellos de esperanza. También la orquesta -la Sinfónica de Tenerife- realiza un espléndido trabajo bajo la dirección de Lucas Macías Navarro.