BURGOS / La música de dos maestros de capilla del Barroco español: Manuel de Egüés y Juan de la Madrid

Burgos. Catedral de Santa María. 30-III-2025. Burgos Baroque Ensemble, Ensemble la Danserye, Grupo vocal Coda. Dir.: Javier Ulises Illán. Obras de Juan de la Madrid y Juan de Egüés, entre otros.
Con motivo del 950 aniversario del traslado de la diócesis de Oca a Burgos, el equipo de investigación musicológica integrado por Francisco Javier Sariot, María Yolanda Pérez y Roberto Alonso propone un ciclo de cuatro conciertos en la catedral de Burgos con el fin de hacer sonar, poco a poco, algunas de las numerosas obras que se conservan en el archivo del templo.
Sobre la denominación genérica del ciclo, La música dormida, este primer programa llevaba el título El silencio iluminado y se desarrollaba en torno a dos de las figuras principales de la historia de la catedral burgalesa, los maestros de capilla Juan de la Madrid (fallecido en 1685) y Manuel de Egüés (1654-1729), representantes, acaso, de la más brillante época musical de la seo, de aquellos tiempos del Barroco medio hispano en que, al talento de los compositores, se sumaba la pureza de un estilo polifónico y monódico aún libre de la oleada posterior que habría de operizar a la italiana los cantos religiosos y litúrgicos.
Con un rigor muy de agradecer, la puesta en escena vino a acompañar el ambiente previo a la Semana Santa mediante una iluminación atinadamente cargada de simbología en un emplazamiento tan carismático como la celebérrima Escalera Dorada de Diego de Siloé, obra maestra del Renacimiento español.
Creó atmósfera inicial el grupo de canto llano CODA, de Fidel González, que se situó en lugar alejado del escenario principal, con el fin de crear contraste antifonal con los intérpretes de polifonía. Desde ese momento, la sonoridad de las piedras góticas se alía con las voces para las que fueron edificadas una sobre otra y crea el prodigio de la resonancia en el que el ensemble interpretó la Lamentación a 12 voces de Juan de la Madrid, en nómina entre 1662 y 1685, como bien indican las notas al programa de Roberto Alonso. Con un bonito sonido de conjunto, redondo y bien trabajado, el Burgos Baroque Ensemble descubrió una música muy interesante y digna de ser interpretada bajo las mismas bóvedas que vieron trabajar a su compositor.
Igualmente interesante es la figura de Manuel de Egüés, autor que vive las condiciones de movilidad de los maestros de capilla y llega a Burgos desde Lérida en el prodigioso año de 1685. Su estética, avanzando el Barroco, responde a la esencia teatral del arte religioso español en el patetismo de la expresión a través de la alternancia de canto llano y polifonía. Su director, muy destacado, Javier Ulises Illán, consciente de que en la sonoridad de catedral, todo aquello que no se acentúe, tiende a aplanarse, exigió en todo momento detalles de expresividad a un coro bien empastado cuyas intervenciones enriquecen la sonoridad del Miserere a 11 voces de Egüés.
El sucesor de Egüés en el cargo será Francisco Hernández Illana, posiblemente el más grande de todos, y a él será dedicado el próximo concierto del ciclo a finales de mayo. Lo esperaremos con interés.
Enrique García Revilla
(foto: Rodrigo Mena Ruiz)


