BTHVN en Grabaciones (X): Barenboim, insigne ‘lector’ beethoveniano

BTHVN en Grabaciones (X): Barenboim, insigne ‘lector’ beethoveniano

Daniel Barenboim publicó su primera integral de las sonatas para piano de Beethoven, en 1970, como parte de las celebraciones del 200º aniversario del compositor de Bonn (en la extinta EMI). Cincuenta años después ha vuelto a lanzar otra integral (ahora en Deutsche Grammophon). Pero no se trata de la segunda, sino de la quinta. Este hito fonográfico ocupó la columna Grabaciones en la revista impresa de noviembre. Un repaso por el devenir discográfico de un músico que reivindica la “lectura” frente a la “interpretación” a la hora de seguir dando vida a estas composiciones.

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La integral de las sonatas para piano de Beethoven fue, para el adolescente Daniel Barenboim (Buenos Aires, 1942), una terapia contra la infelicidad. En la primavera de 1960 abordó, durante ocho sábados consecutivos, su primer ciclo de las sonatas beethovenianas en el pequeño salón de actos de Beit Sokolov, sede de la asociación de la prensa israelí en Tel Aviv. Tenía diecisiete años y “estaba muy desilusionado, infeliz con mi vida, y me preguntaba qué haría con ella”, según confiesa en su autobiografía A Life in Music (2002). Sesenta años después, en la primavera de 2020, la pandemia de coronavirus le ha permitido aparcar sus múltiples dedicaciones como director de orquesta y responsable de la Ópera Estatal de Berlín, la West-Eastern Divan y la Academia Barenboim-Said para dedicar tres meses al piano. El resultado es su quinta grabación de las 32 sonatas pianísticas de Beethoven, que Deutsche Grammophon acaba de lanzar en una caja de trece CD. El registró se realizó, en mayo y junio, en la Boulez Saal berlinesa, junto a las Variaciones Diabelli, que grabó en abril y pudo verse a través del canal Medici.tv.

Barenboim siempre ha encontrado refugio en estas composiciones. “Primero aprendí de la música, y especialmente de Beethoven, y sólo después tomé las experiencias obtenidas y las apliqué en mi vida”, confiesa a Julia Spinola en las notas del libreto. Tocó su primera sonata en público (la op. 14 nº 2) cuando todavía no tenía diez años y registró, con poco más de quince, una serie de seis sonatas para el sello Westminster, en Nueva York, que el presente lanzamiento de DG ha recuperado como bonus. Pero su primer ciclo completo en disco lo grabó para EMI, entre 1966 y 1969. Lo hizo a propuesta del productor Suvi Raj Grubb, tras una sesión con la Patética, el Claro de luna y la Appassionata, donde Barenboim “tocaba como si acabara de descubrir esta música y te hacía escuchar cosas inesperadamente nuevas”, según relata en sus memorias Music Makers on Record (1986).

Grubb recuerda que Barenboim consideraba esa grabación como su “lectura actual” de las sonatas de Beethoven, aunque pensaba volver a grabarlas en los próximos años. Así fue, entre 1981 y 1984, con las fuerzas vivas de Deutsche Grammophon (Werner Meyer y Klaus Scheibe). Pero también en vídeo, entre 1983-84, en varias localizaciones de palacios vieneses y con Jean-Pierre Ponnelle tras la cámara (Euroarts). Su cuarta integral, y quizá la mejor, surgió de las tomas en vivo de ocho recitales en la Ópera Estatal de Berlín, filmados por Andy Sommer, entre junio y julio de 2005 (EMI), cuya banda sonora se lanzó después en CD dentro de la serie Beethoven For All (Decca).

Aparte de la calidad sonora, las particularidades tímbricas de su nuevo piano Barenboim-Maene o las obvias limitaciones físicas de sus 77 años, ¿era necesaria esta quinta integral? Barenboim responde en el libreto. Rechaza su labor como intérprete y apela a su condición de lector para seguir contemplando esta música como si fuese una montaña: “Un lado siempre está oculto. Tienes que rodearla para verla completa, y entonces pierdes de vista el primer lado”. Estamos ante un ciclo desigual con más magia en unas sonatas (Pastoral, La tempestad, Waldstein o Los adioses) que en otras (Patética, Claro de luna, Appasionata o Hammerklavier), pero también con mucha experiencia y sabiduría tras cada nota. No se lo pierdan.