BRAGANZA / Cierre triunfal del memorable 4º Festival ‘Bragança ClassicFest’

Braganza. Teatro Municipal. 12-X-2024. 4º Bragança ClassicFest. Orquesta “I Solisti Veneti”. Giuliano Carella, dirección. Obras de Vivaldi.
La 4ª edición del Festival Internacional de Música “Bragança ClassicFest” se celebró del 1 al 12 de octubre, en la ciudad de arte e historia de Braganza, una ciudad patrimonial excepcional en el noreste de Portugal, muy cerca de la frontera española. Bajo la dirección artística del pianista portugués Filipe Pinto-Ribeiro, que sigue teniendo como objetivo asociar magníficos lugares históricos con programas musicales de alta calidad, el 4º Bragança ClassicFest obtuvo un éxito extraordinario. Grandes solistas y conjuntos instrumentales se sucedieron (destacando la dimensión internacional del evento), como la soprano Anna Samuil, solista de la Ópera de Berlín, su hermana violinista Tatiana Samouil, el violonchelista Victor Julien-Laferrière (que también participó como director de orquesta con su excelente Orquesta Consuelo de París), los consorts Concerto Atlântico y Sete Lágrimas, el Ensemble DSCH Shostakovich, jóvenes músicos ganadores de concursos internacionales y, en la clausura, la Orquesta “I Solisti Veneti”, dirigida por su director Giuliano Carella.
El festival concluyó en la sala del Teatro Municipal de Braganza (el 12 de octubre) con otro rotundo triunfo: una sala completamente abarrotada se puso en pie al unísono al final del concierto ofrecido por la famosa orquesta “I Solisti Veneti”, en una velada dedicada por completo al “Prete rosso”, alias Antonio Vivaldi.
Fundada en 1959 por Claudio Scimone (fallecido en 2019), la agrupación veneciana ha sido asumida por el director veronés Giuliano Carella, quien, por supuesto, estuvo al frente esta noche, acompañado por los fieles Luciano Dugani como violín solista y Giuseppe Barrutti como violonchelo solista (ambos tuvieron derecho a un concierto dedicado a su instrumento dentro de la vasta obra vivaldiana para violín y violonchelo…). El concierto comenzó, sin embargo, con un Concierto que reunió a toda la orquesta (sin solistas), el famoso “Alla rustica” (RV 151), así llamado por su carácter algo “áspero” y “terrenal”, donde la agrupación veneciana mostró todo el alcance de su profundidad y virtuosismo. Dos cualidades que también se pudieron apreciar en las dos Oberturas de ópera interpretadas esa noche, la de L’Olimpiade y la de Arsilda, Regina di Ponto, que encantaron por su dinamismo y generosidad sonora, además de una profunda musicalidad debida a la sensibilidad a flor de piel que caracteriza al Maestro Carella.
Los dos solistas, por su parte, tuvieron la oportunidad de brillar y emocionar en los dos conciertos que les fueron asignados: el RV 419 para el violonchelista y el RV 208 – denominado “Grosso Mogul” – para el violinista; un apodo que sigue siendo algo misterioso, aunque parece que se le dio para rendir homenaje a su brillantez, comparable a la del diamante “Il Grosso Mogul”, descubierto en el siglo XVII y que, según dicen, pesaba 280 quilates (y del que el gran J.S. Bach no olvidó hacer una suntuosa transcripción para órgano: el Concierto BWV 594). Hay algo mágico en esta obra, donde el solista (Luciano Dugani) debe mostrarse heroico, enfrentando mil y una dificultades de ejecución al servicio de una completa libertad y una fantasía completamente asumida. El movimiento central en forma de recitativo nos transporta a tonalidades lejanas y pasajes cercanos a la música gitana. El largo final no deja de ofrecer múltiples guirnaldas primaverales y chispeantes. En cuanto a su colega Giuseppe Barrutti, al violonchelo, interpretó con maestría los contrastes del concierto que le fue asignado, siendo deslumbrante en los pasajes virtuosos, que parecía ejecutar con facilidad, pero también capaz de una gran contención en los pasajes más lentos o expresivos. Tiene un verdadero sentido del baile, tan importante en las obras de Vivaldi, y del diálogo con el conjunto musical. A menudo se tiene la impresión de que la música fluye de él para pasar directamente a su instrumento, lo que cautivó al público lusitano, que manifestó, como ya hemos mencionado, con gran fervor su entusiasmo… recompensado con 3 bises: la Fuga en Re mayor de Corelli, otro movimiento de los múltiples conciertos de Vivaldi, y, finalmente, una magnífica Fuga de la pluma del veneciano Tomaso Albinoni.
Un cierre verdaderamente triunfal para la 4ª edición del Bragança ClassicFest, un evento de excelencia cada vez más consolidado en el panorama musical portugués e internacional.
Emmanuel Andrieu
(foto: Andreia Carvalho)


