Scherzo | CRÍTICAS / BOGOTÁ / Orozco-Estrada y las esplendorosas sinfonías de Mendelssohn, por Ricardo Visbal Sierra

BOGOTÁ / Orozco-Estrada y las esplendorosas sinfonías de Mendelssohn

BOGOTÁ / Orozco-Estrada y las esplendorosas sinfonías de Mendelssohn

Bogotá. Teatro Colón. 26 y 27 VIII/2-IX. Mendelssohn. Mendelssohn: Sinfonías nº 1-5. Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia. Coro de Cámara Javeriano y Coroncoro Ensamble Musical. Laura Gómez, soprano. Paola Leguizamón, mezzosoprano. Christian Correa, tenor. Director: Andrés Orozco-Estrada.

Pocas veces se pueden escuchar las sinfonías de Felix Mendelssohn en conjunto con una sola orquesta y, también con un único director. Este oportuno evento, denominado Mendelssohnfest tuvo lugar entre el 26 de agosto y el 2 de septiembre de 2022 en el Teatro Colón de la capital colombiana, y estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia bajo la dirección del maestro Andrés Orozco-Estrada.

En esta oportunidad, las sinfonías de Mendelssohn tuvieron la posibilidad de ser las protagonistas de unas veladas musicales, que resultaron en un encuentro con unas composiciones llenas de dramatismo, lirismo, evocación y pasión, debido a que el Orozco-Estrada decidió exponer todo su corazón, su alma y emoción en cada uno de los conciertos. Aunque también se debe ser sincero y, anotar que, si bien hubo grandes momentos en gran parte de la interpretación integral, también se percibieron movimientos irregulares por el ímpetu que tenía la batuta el director colombiano.

En este festival la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia se llevó un exitazo musical porque han logrado sustentar un sonido propio y característico, el cual poco a poco ha dado una individualidad propia. En este sentido, en las tres noches de los conciertos lograron dar todo su talento a las elegantes, pero a la vez complicadas obras de Mendelssohn.

Dentro de las mejores interpretaciones se puede destacar la Sinfonía nº 3 “Escocesa” (27 de agosto). Esta obra llena de dramatismo, propio del Romanticismo arrebatador alemán, el director Orozco-Estrada logró describir las pasiones emanadas de las costas del mar del Norte que describió el compositor alemán en sus apuntes personales y en sus cartas. De esta obra sobresalió el tercer movimiento, el adagio, por su elegancia y el contraste en los colores de la orquesta. Otro gran momento estuvo en el cuarto movimiento, con su grandioso final Allegro maestoso assai, donde la emoción y la sensibilidad estuvo presente en la fuerza de la interpretación orquestal.

La Sinfonía nº 1 en Do menor (26 de agosto) fue la prueba de fuego de la orquesta, puesto que esta composición no es tan conocida para el gran público, pero el director puso tanto empeño en sacar lo mejor de la música de Mendelssohn. La concepción musical estuvo a una gran altura, tanto así, que el primer movimiento, el Allegro molto produjo una verdadera ovación de la audiencia, por ello, al terminar la obra aplaudió con gran alegría a los instrumentistas y al director.

Más irregular salió la Sinfonía nº 4 “Italiana” (26 de agosto). No estuvo mal, pero su concepción estuvo metronómica y el famoso saltarello del último movimiento estuvo muy abrupto y brusco. Aquí, le faltó un poquillo de color mediterráneo al director y más alegría como ritmo en la orquesta, pero menos densidad sonora en la interpretación. En cuanto a la Sinfonía nº 5 “De la Reforma” (27 de agosto) estuvo interesante por el sonido y la vivacidad de la interpretación, pero le faltó el sentido más espiritual que buscaba reflejar la composición, mediante una inspiración cristiana evangélica. El Amén de Dresde le faltó el aura que imita el sonido del órgano.

Finalmente, el 2 de septiembre se interpretó la Sinfonía nº 2 “Lobgesang” (Himno de alabanza), una de las obras más complejas de Mendelssohn que se parece más a sus oratorios Elías y Paulus, que a las mismas obras orquestales del compositor. Es una obra de carácter religioso, pero también laico, ya que celebra uno de los grandes inventos del mundo: la imprenta de Gutenberg. Esta composición se estrenó en la iglesia de Santo Tomás de Leipzig en 1840, festejando los 400 años de este importante medio de comunicación, fundamental para el desarrollo intelectual, artístico, musical, religioso y social del mundo.

La versión de la Sinfonía nº 2 fue notable, pero con algunos altibajos en el desarrollo de esta obra. En el primer movimiento, la Sinfónica Nacional de Colombia bajo la batuta de Orozco-Estrada, se destacó desde el inicio con los acordes de los trombones, así como en la línea musical con los típicos contrastes de Mendelssohn en el volumen del sonido, así como en el contrapunto. En cuanto a los momentos con el coro, como había tantos integrantes, en varias ocasiones era más fuerte el sonido de las voces que tapaba la orquesta. En esta velada hubo una disminución de integrantes de los primeros y segundos violines para darle campo al órgano, así como a los solistas en el escenario.

El Coro de Cámara Javeriano y el Ensemble Musical Coroncoro estuvieron a la altura del reto de la sinfonía de Mendelssohn a lo largo del concierto, pero no se percibían los contrastes entre las voces masculinas, ya que todos parecían barítonos. Los tenores no hicieron el esfuerzo de hacer un contraste canoro. Tampoco las contraltos se percibieron y las sopranos se desconcentraron varias veces.  Pero bueno, aun así, en el contrapunto final estuvo a la altura y la obra terminó de manera épica.

Los solistas Laura Gómez, Paola Leguizamón y Christian Correa lo hicieron muy bien, pero me llamó la atención que el tenor, por su voz dramática, de tipo wagneriano. En sí, toda la Sinfonía nº 2 bajo la dirección de Orozco-Estrada fue un éxito por la profundidad de su interpretación, aun con todos los altibajos corales que se percibieron. Este fue el final del Mendelssohnfest de Bogotá, que dejó a más de un aficionado triste, ya que no se interpretaron otras obras orquestales del compositor alemán, sino estrictamente las cinco sinfonías de este prolífico y ardiente músico del Romanticismo.

Ricardo Visbal Sierra