BILBAO / ‘Los cuentos de Hoffmann’: fantasía para revivir

BILBAO / ‘Los cuentos de Hoffmann’: fantasía para revivir

Bilbao. Palacio Euskalduna. 23-X-2021. Offenbach, Les contes d´Hoffmann. Temporada de ABAO. Michael Fabiano, Jessica Pratt, Elena Zhidkova, Simón Orfila, Mikeldi Atxalandabaso, Moisés Marín, José Manuel Díaz, Fernando Latorre, Gexan Etxabe. Coro de Ópera de Bilbao. Orquesta Sinfónica de Bilbao. Director musical: Carlo Montanaro. Director de escena: Vincent Huguet.

Doce meses después de tomar respiro con Il turco in Italia, la temporada de ABAO arrancaba con una versión de Los cuentos de Hoffmann que volvía a poner las cosas en orden e invitaba a pensar en grande. Hasta el escenario del Euskalduna parecía más espacioso que antaño al alzarse el telón para mostrar el prólogo de la obra de Offenbach, el cuadro más realista de una historia que en adelante desvela lo mejor que la ópera francesa ofrecería al siglo XX: el mundo de la fantasía. Vincent Huguet inclina esa vertiente fantástica hacia lo lúgubre y lo espectral, como si Hoffmann hubiera de enfrentarse a un pasado fantasmagórico y sus acompañantes (criaturas modernas, terrenales y verosímiles) hubieran de asistir a una especie secuestro psíquico, atrapados todos ellos entre los muros del teatro en el que se representa Don Giovanni, y un decorado central transfigurado le sirve para recrear cada uno de los ambientes de la ópera. Huguet sabe que no es solo la estética lo que da fuerza a su montaje sino también la manera de contar la peregrinación nocturna del protagonista, la naturaleza macabra de un relato para el que es infinitamente más atractiva la imagen de una joven ahorcada ante una multitud que la de una muñeca despedazada.

Durante muchos años la alargada sombra de Kraus perseguía a los tenores que cantaban en Bilbao los papeles que había cantado él también (fue Hoffmann en 1987), pero esa etapa parece finalmente superada y Fabiano fue muy aplaudido con una manera de entender el papel en las antípodas de la del canario. En su Hoffmann hubo más fuerza que elegancia, más extroversión que lirismo, más acentos que matices, una entrega incondicional a los encantos de voz que se encamina hacia el temible territorio de los spinto. Junto a él destacaron la mezzo Zhidkova como Niklausse y madre de Antonia (no se deben minusvalorar los papeles de apariencia pequeña), Orfila en la piel de los cuatro malvados (la nobleza que imprime a su canto compensa con creces la falta de rotundidad) y un Atxalandabaso magnífico en sus cuatro personajes. Sin tener su mejor noche, Pratt exhibió dotes y recursos para encarnar con solvencia a las cuatro amantes, clavando los sobreagudos en el acto de Olympia y ofreciendo detalles de clase en el de Antonia. Los comprimarios contribuyeron al buen nivel de la función y, frente a una Sinfónica bien armada, Montanaro hizo de la claridad una virtud, como si coincidiese con Rossini en reconocer en Offenbach al Mozart de los Campos Elíseos.