BILBAO / BOS: un Anillo para atraerlos a todos

Bilbao. Palacio Euskalduna. 15-XII-2022. Shore: El señor de los anillos – La comunidad del anillo (banda sonora interpretada en directo durante la proyección de la película). Grace Davidson, soprano. Adriana Fernández, tiple. Sociedad Coral de Bilbao: Coro Sinfónico (Enrique Azurza, director), Coro Euskeria (Urko Sangroniz, director) y Coro infantil (José Luis Ormazabal, director). Orquesta Sinfónica de Bilbao. Director: Shih-Hung Young.
La Sinfónica de Bilbao encaraba el final del año de su centenario con la interpretación en directo de la banda sonora de El señor de los anillos: La comunidad del anillo durante la proyección de la película, una velada que reunió en un abarrotado Euskalduna a un público muy distinto del habitual, mucho más joven e informal, dispuesto a ver la película como nunca la había visto. El universo Tolkien ejerce una fascinación que no se aplaca con el tiempo y la banda sonora de Howard Shore para la memorable cinta de Peter Jackson representa uno de los mayores logros musicales de la historia del cine, una obra maestra que muestra la fortaleza de los monumentos del pasado construidos en piedra, la corpulencia de las grandes creaciones sinfónicas y una complejidad que le permite traducir musicalmente los diversos ambientes de la Tierra Media: sencillez con toques celtas para los hobbits de la comarca, sonidos oscuros y ritmos persistentes para los enanos, timbres sutiles e influencias orientales para los elfos, percusión enérgica y metales graves y dominantes para las fuerzas negras de Isengard y Mordor.
La experiencia de este concierto solo fue comparable a la impresión de la primera vez en el cine en diciembre de 2001, justamente porque la posición privilegiada que adopta el espectador ante la música, la posibilidad de tomar aún mayor conciencia de su importancia y de contemplar en un nivel superior los infinitos pliegues de su lenguaje, convirtió el espectáculo en algo más hermoso y trascendente que el simple hecho de ver una película. El impacto de todas aquellas escenas que aparecían entonces destinadas a perdurar en la memoria (como la persecución de los jinetes negros, la huida de Gandalf de Orthanc montado sobre Gwaihir, su enfrentamiento con el Balrog o la contemplación de los gigantescos Argonath en los márgenes del río Anduin) se vio renovado por la conjunción con una música que, además de situarse en primerísimo plano, Shih-Hung Young cuadró perfectamente con la acción.
Como era de esperar conociendo su trayectoria en los últimos años, su preparación para afrontar repertorios muy distintos (desde el barroco hasta la música contemporánea) y su particular afinidad con el mundo wagneriano, de cuyas aguas bebe claramente Shore, la BOS estuvo soberbia en sonoridad y en su capacidad de alternar lo afable, lo heroico, lo aterrador y lo sutil con idéntica eficacia. No menos que ella, dado que en directo su papel adquiría una presencia aún mayor, los coros asombraron por la diversidad de lenguas (quenya, sindarin, khuzdul, lengua negra…) y de matices necesaria para diferenciar los mundos opuestos de Rivendel o Isengard, para imprimir un tono tan estremecedor a la llegada de los Nazgûl a Bree como inquietante a la persecución en Moria o épico a la vez que emotivo a la caída de Boromir. También cautivaron Grace Davidson (una especialista en música antigua cantando melodías compuestas para Enya) y la jovencísima Adriana Fernández, del coro de niños de la Coral. Y así, en una gran pantalla de 60 metros cuadrados y con las voces del elenco resonando en el auditorio (no se puede dejar de admirar a Cate Blanchett, Ian McKellen, Viggo Mortensen, Sean Astin, Sean Bean o Christopher Lee como el siniestro Saruman), el despliegue visual de Peter Jackson se imponía implacablemente. Un espectáculo grandioso que ojalá tenga continuidad con Las dos torres y El retorno del rey.
Asier Vallejo Ugarte


