BERLÍN / Succès d’estime para el estreno de la última ópera de Matthias Pintscher

Berlín. Staatsoper. 11.01.2026. Samuel Hasselhorn, Katarina Bradic, Rosie Aldrige, Sophia Burgos, Sunnyi Melles, Adriane Queiroz. Director musical: Matthias Pintscher. Director de escena: James Darrah Black. Matthias Pintscher: Das kalte Herz
En su sede de Unter den Linden y en coproducción con la Opéra-Comique de París, la Deutsche Oper ha estrenado la nueva ópera de Matthias Pintscher, Das kalte Herz (El corazón frío). A instancias de Daniel Barenboim, el compositor eligió como base de su trabajo el cuento homónimo de Wilhelm Hauff, que cuenta la historia del carbonero Peter, que cambia su corazón por una piedra, lo que le hace rico, pero insensible. Poco de ello queda en el libreto de Daniel Arkadij Gerzenberg, que introduce personajes inventados que, por su exotismo, pertenecen a un ámbito cultural completamente diferente. Está, por ejemplo, la antigua deidad egipcia Anubis, para la que la figurinista Molly Irelan crea una espectacular túnica roja con brillantes adornos dorados, una larga cola y una alta corona, que la aproxima al personaje de Turandot. Es ella quien acaba cautivando el corazón de Peter, y en su reino se ven varias figuras con una herida roja en el pecho que representan sus víctimas anteriores. La escena, bañada por una luz roja intensa, es visualmente uno de los momentos culminantes de la ópera, y la mezzo británica Rosie Aldridge la convierte también en un éxito musical, explotando con eficacia las reminiscencias vocales con el personaje de Herodías con su voz amplia y voluminosa. Antes habíamos visto un friso de media altura diseñado por el escenógrafo Adam Rigg con un paisaje forestal cuyos árboles pueden moverse o volverse abstractos y variar en sus colores. Por encima cuelgan de largas cuerdas cadáveres de lobos, que crean una imagen amenazadora. Resulta extraña la aparición de Azael, un personaje con trasfondo demoníaco, pero también considerado un ángel caído, procedente de la historia judía. En un papel hablado y ataviada con un vestido rojo, la actriz Sunnyi Melles actúa como de costumbre de forma exagerada e histérica. Convence a la madre de Peter (la mezzo Katarina Bradic, de voz dramática y profunda) para que le arranque el corazón a su hijo y se lo entregue. Una vez cometido el acto, la madre se niega a entregárselo, pero, a diferencia de lo que ocurre en la obra de Hauff, tampoco se lo devuelve a Peter. El final del poco emocionante montaje de James Darrah Black, resulta especialmente endeble en su indefinición, cuando la madre abandona la escena por el fondo y Peter se queda solo delante del telón.

Samuel Hasselhorn es la sensación vocal de la representación. El barítono alemán posee una voz potente y resonante, y exhibe un rico espectro de colores y una excelente dicción. El compositor conocía sin duda las posibilidades del cantante, al que concede en su parte toda la gama de matices, desde poderosos pasajes en forte a sutilezas en pianissimo o refinados efectos de messa di voce. Especialmente complicado es el pasaje a capella tras la extracción del corazón, en el que el espectro vocal abarca desde tonalidades casi pálidas hasta el grito. En pantalones cortos, abrigo largo y traje gris, Hasselhorn también destaca por su poderosa presencia actoral. Sophia Burgos, al principio con un vestido de novia blanco y luego con traje pantalón oscuro, presta su voz de soprano lírica a Clara, que lo abandona por incompatibilidad emocional. Adriane Queiroz, en el papel de la Vieja Mujer, completa el reparto con una mezcla de canto hablado y modulaciones vocales.

En la música de Pintscher predominan los efectos de metales y percusión, aunque también ofrece paisajes sonoros repletos de ruidos extraños, susurros, murmullos, golpes, zumbidos y chirridos. Entre los doce cuadros se intercalan cuatro interludios orquestales, denominados «músicas del bosque», que aportan momentos atmosféricos. El propio compositor dirigió a la Staatskapelle de Berlín, y al final pudo recibir, junto con todos los demás intérpretes, los aplausos del público que asistió al estreno.
Bernd Hoppe


