BERLÍN / El sueño de una feliz tarde de otoño

BERLÍN / El sueño de una feliz tarde de otoño

Berlín. Deutsche Oper. 10-X-21. Britten, El sueño de una noche de verano. James Hall, Jane Archibald, Jami Reid-Quarrell, Padraic Rowan, Alexandra Hutton, Karis Tucker, Patrick Guetti, David Bouley, Benjamin Hulett, Dean Murphy. Coro y orquesta titulares de la Deutsche Oper. Director musical: Markus Stenz. Director de escena: Ted Huffman.

Cargado de ingenio, imaginación, fantasía y saber teatral, el escritor y director de escena estadounidense Ted Huffman enmarca El sueño de una noche de verano de Britten en un espacio escénico limpio, ligero, minimalista, ensoñador y de sofisticada sencillez, diseñado por Marsha Ginsberg. Huffman plantea así una acción teatral sutil, divertida y esplendorosamente cuidada y articulada, para la que cuenta, además, con la complicidad del gran actor escocés Jami Reid-Quarrell, quien da vida y vuelo al mejor Puck imaginable. La producción, estrenada en enero de 2020, y ensombrecida inmediatamente por la dramática irrupción de la pandemia, resurge ahora bajo la cuidadosa dirección musical de Markus Stenz.

La reposición se produjo ante un teatro abarrotado de un público ya desembozado, que, antes de retirar las mascarillas de sus caras, aplaudió con indisimulada alegría el anuncio que escuchó instantes antes de alzarse el telón: “Pueden prescindir de las mascarillas mientras permanezcan sentados en sus localidades. La buena evolución de los datos así lo posibilita. Disfruten de la función”. Y sí, había mucho que disfrutar, tanto por la deliciosa partitura que escribe Britten inspirado en Shakespeare, como por la interpretación musical y escénica.

El bien pergeñado reparto vocal estuvo liderado por el contratenor inglés James Hall, quien recreó y cantó un certero e irónico Oberon, personaje para el que Britten se inspiró en la vocalidad de su amigo Alfred Deller, quien dio vida al personaje en la primera representación de esta ópera fantástica y fantasiosa. Fue en el Festival de Aldeburgh, en junio de 1960, dirigida por el propio Britten, y dirección de escena de John Cranko. La singular y casi camerística orquestación, diseñada para un grupo instrumental con maderas a dos, dos trompas, una trompeta, dos arpas, celesta, percusión y reducida sección de cuerdas, fue perfecta base sonora, cuidadosamente ensamblada con el coro de niños del teatro y unos cantantes absolutamente involucrados con el gobierno musical de Markus Stenz, que calibró con maestría y empatía los ricos y generosos elementos expresivos que vierte Britten en los tres actos de esta ópera maestra.

La soprano canadiense Jane Archibald (que el próximo marzo encarnará en el Palau de les Arts el personaje de Ginevra en Ariodante de Haendel) supuso una brillante e impecable Tytania, deslumbrante en las agilidadades. Jocosa y noble, como corresponde a una reina de las hadas que se enamora de todo un borrico. El ‘borrico’ —Bottom— fue muy divertidamente defendido por el bajo Patrick Guetti, como también las dos enredadas parejas de enamorados, muy bien asumidas en palabra y música por Alexandra Hutton (Helena), Karis Tucker (Hermia), Benjamin Hulett (Lysander) y Dean Murphy (Demetrius). Más que notable el coro infantil y la orquesta titular, que sonó en su reducido dispositivo con calidades y excelencias ciertamente camerísticas. Una tarde feliz y sin mascarillas. Con Shakespeare y Britten. Como el sueño de una soleada tarde otoñal.