EL PAULAR / Belleza a calca porra, por Eduardo Torrico

EL PAULAR / Belleza a calca porra, por Eduardo Torrico

Madrid. Monasterio de El Paular. 27-I-2019. Collegium Musicum Madrid. Director: Manuel Minguillón. Obras de Del Encina, Milán, Ortiz, Narváez y De la Torre.

Eduardo Torrico

A

claración inicial, seguramente necesaria para entender el título de esta crónica: ‘A calca porra’ es una expresión utilizada antaño para dar a entender la extrema abundancia de algo que hacemos o que tenemos. Hogaño esta expresión ha caído en desuso, en beneficio de otras dos que derivan de ella y que son tenidas por vulgares: ‘a cascoporro’ y ‘a porrillo’. Si alguna vez necesitan recurrir a un ejemplo para explicar lo de ‘a calca porra’, acudan al más célebre villancico del gran Juan del Encima: “Hoy comamos y bebamos / Y cantemos y holguemos / Que mañana ayunaremos (…) / Honremos a tan buen santo / Porque en hambre nos acorra / Comamos a calca porra / Que mañana hay gran quebranto”.

Se cumplió el pasado año el 550º aniversario del nacimiento de Del Encima. Como es habitual en estos casos —tratándose de España, claro—, la efemérides pasó sin pena ni gloria. No le den más vueltas: la música renacentista española no interesa a nuestras autoridades culturales ni a nuestros programadores. Si ya resulta complicado poder escuchar en directo —en España, claro— una misa de Victoria o de Morales, imagen lo arduo que es poder escuchar música profana renacentista, por mucho que fuera esa la música que escucharan en sus aposentos privados los Reyes Católicos y por mucho que estemos ante una música absolutamente deslumbrante. Aplaudamos, por tanto, la propuesta del Collegium Musicum Madrid y aplaudamos, más si cabe, la valentía de la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes de la Comunidad de Madrid de asumir el reto y de llevarlo a un enclave emblemático como es El Paular, monasterio que encargó edificar Enrique II de Castilla, primer monarca de la Casa de Trastámara, cuyo más egregio representante fue precisamente Isabel I de Castilla, la que escuchaba esta música cada noche antes de retirarse a dormir.

Manuel Minguillón, director y fundador del Collegium Musicum Madrid, ha reunido en este programa quince piezas vocales de las cincuenta y cinco (cuarenta y ocho villancicos y siete romances) que de Del Encina están recogidas en el Cancionero de Palacio, añadiendo otras instrumentales de Luis de Milán y de Luis de Narváez (vihuela en ambos casos), Diego Ortiz (viola da gamba) y Francisco de la Torre (flauta). Son más numerosas las de vihuela, y ello no se debe solo al hecho de que Minguillón sea vihuelista, sino a que la vihuela fue el instrumento rey del Renacimiento español.

Miguillón recurrió a un cuarteto vocal de muchos quilates, integrado por la soprano Cristina Teijeiro, la contralto Sonia Gancedo, el tenor Diego Blázquez y el bajo Javier Jiménez Cuevas. El reparto instrumental lo completaban el violagambista Alejandro Marías, la flautista Belén Nieto y el percusionista Daniel Garay. Todos estuvieron espléndidos en las muchas y muy variadas combinaciones que se dan en el programa: un total de veintisiete piezas de una belleza extrema, entre las que resulta sumamente complicado destacar una sola (si tuviera que hacerlo, me quedaría con la que da título al programa, Todos los bienes del mundo, o tal vez con la no menos estremecedora Amor con fortuna).

En 1999 José Miguel Moreno fundó el grupo Orphénica Lyra (tomando el nombre de un libro de piezas para vihuela de Miguel de Fuenllana), con el propósito de dedicarse de lleno a este repertorio tan intrínsecamente hispano. Contó con colaboradores de lujo, como Núria Rial o Carlos Mena. Pero Orphénica Lyra cesó pronto en su actividad, para desazón de muchos. Aquel hueco, que lamentablemente ha durado varios lustros, puede ser ahora cubierto con total legitimidad por el Collegium Musicum Madrid. Ojalá que no se trate de un espejismo.