BARCELONA / Una gran Liszt en manos de Lluís Rodríguez Salvà

BARCELONA / Una gran Liszt en manos de Lluís Rodríguez Salvà

Barcelona. Palau de la Música Catalana. Ciclo Palau Piano. Viernes 15 enero 2021 / Lluís Rodríguez Salvà, piano. Obras de  Wagner, Mompou, Montsalvatge , Liszt. .

El Palau de la Música Catalana está brindando la oportunidad para que muchos de nuestros mejores pianistas actúen en la sala de conciertos y nos deleiten con recitales de una gran calidad musical. En los últimos meses, dicha apuesta nos ha permitido escuchar, entre otros, a Noelia Rodiles, Jorge Tabarés, Francesco Tristano y, ahora, a Lluís Rodríguez Salvà, un pianista sobradamente conocido por sus conciertos y premios en concursos nacionales e internacionales, así como por su labor docente como catedrático en el Conservatorio Superior de Aragón y actualmente como profesor del Conservatorio del Liceu.

El recital, previsto en un principio para el final del año pasado pero que finalmente tuvo que ser pospuesto hasta este pasado viernes, presentaba un programa cuyo hilo conductor era algo tan necesario en estos días como la esperanza. Lo abría, a modo de homenaje a quienes nos han dejado, una transcripción del preludio del primer acto de Lohengrin realizada por el propio pianista, quien ofreció una deliciosa y delicada lectura del mismo. Rodríguez Salvá exhibió su faceta más expresiva en las Scènes d’enfants de Mompou –contrapunto a las calles vacías de niños durante la pandemia- que evoca sonoridades impresionistas a las que el autor catalán desnuda de todo artificio; y, sobre todo, en los Divertimentos de Montsalvatge, de los que el pianista de Girona brindó una versión seductora por su gracia al plasmar las rítmicas de la jota, del chotis y, por supuesto, de la habanera.

El concierto culminó con ese monumento pianístico que es la Sonata en Si menor de Liszt, obra en la que parecen concentrarse todos los estados de ánimo y todos los sentimientos, un gran drama de amor y muerte con un final en modo mayor que nos abre las puertas a la esperanza. Rodríguez Salvà afrontó la obra como un todo monolítico de voluptuosas sonoridades, con una dimensión orquestal mayestática solamente perjudicada en momentos puntuales  por un uso excesivo del pedal. Nunca se quedó en un despliegue de virtuosismo –magistral en las octavas o en los bloques de acordes del ‘grandioso’- y alcanzó un gran refinamiento expresivo en los momentos líricos, para concluir el relato con unos pianissimi de gran sensibilidad. Una versión de muchos quilates, muy profundizada en su expresión, y que precedió, ya fuera de programa, a la onírica Siciliana BWV 596 de Bach/Vivaldi y la Canción num.3 de les Cançons i danses de Mompou.

En resumen, un estupendo recital que nos ha permitido disfrutar en vivo de otro de nuestros grandes intérpretes. Es de esperar que en el futuro próximo prosiga esta tendencia en la programación que mantiene constantemente abierta la puerta a nuestros artistas.