BARCELONA / Un Shostakovich intenso en manos del Quartet Gerhard

Barcelona. Petit Palau. 3-XI-2026. Quartet Gerhard. Obras de Shostakovich.
El Quartet Gerhard ha iniciado en la sala del Petit Palau, una nueva interpretación de la integral de los cuartetos de Shostakovich. A lo largo de cinco conciertos, espaciados en tres temporadas, se podrá escuchar en Barcelona este corpus compositivo que el cuarteto catalán ya ofreció años atrás en la Quincena Musical de San Sebastián y en el Festival de Torroella de Montgrí. Desde que el cuarteto integrado por los violinistas Lluís Castán y Judit Bardolet, el violista Miquel Jordà y el violonchelista Jesús Miralles se proclamara vencedor del Premi Palau en la edición de 2012, su vinculación con el espacio modernista ha sido constante. La evolución artística de este cuarteto va creciendo ahora a un ritmo exponencial. Nuevo reflejo de esta realidad cabe buscarlo en la interpretación del Cuarteto nº 5 op.92, con el que se abría dicha integral. Los Gerhard enfocaron esta obra dedicada al Cuarteto Beethoven bajo una lectura enérgica y tenaz, mostrando la constante inquietud que planea a lo largo de más de media hora ininterrumpida. Resultaron ejemplares los momentos en que la interpretación se desvanecía hacia sonoridades llenas de languidez y pesadumbre. Comprender la profundidad que emana de una obra interpretativamente tan compleja es viva muestra de la madurez alcanzada por el Cuarteto Gerhard.
El propio Cuarteto Beethoven fue el encargado de estrenar en 1960 el Cuarteto nº 7 op.107 que Shostakovich escribió a la memoria de su esposa Nina Varzar, en un período marcado por la inestabilidad emocional del compositor. Solitud, desolación y resignación son una constante de una obra breve y de una intensa carga emotiva. Los violines de Lluís Castán y Judit Bardolet, secundados por la viola de Miquel Jordà y el violonchelo de Jesús Miralles, crearon una atmosfera cargada de un fuerte poder expresivo. El Cuarteto Gerhard buscó el punto justo de efectismo, llevando a un mesurado equilibrio la realización de las dinámicas y siempre moldean el sonido con esmero. Por ello otorgaron al Cuarteto nº 7 un punto justo de sobriedad, nunca reñido con este sentimiento de aflicción que planea en la obra.
Como culminación a esta primera entrega de la integral, el celebérrimo Cuarteto nº 8, en Do menor, op. 110, donde la vehemencia, visceralidad y pavor deben emanar de toda interpretación que se precie. Bajo una lectura incisiva y pasional, los Gerhard buscaron los sonidos extremos y rítmicamente impecables, y supieron reflejar todo el magnetismo que planea en esta obra cumbre camerística, que como todo el corpus de Shostakovich, no escapa de los angustiosos momentos transcurridos a lo largo de su vida en Rusia. Un inicio de la integral que deberá esperar una nueva entrega ya en la próxima temporada.
Lluís Trullén


