BARCELONA / Un héroe llamado Orlinski

BARCELONA / Un héroe llamado Orlinski

BARCELONA / Palau de la Música Catalana. Ciclo Palau Grandes Voces. Jakub Józef Orliński, contratenor. Il Giardino d’Amore. Stefan Plewniak, director / Programa: “Eroe”. Vivaldi “Sinfonía” de L’Olimpiade. Georg Friedrich Händel “A dispetto d’un volto ingrato” , aria de Tamerlano. Vivaldi “Allegro” del Concierto para violín RV 273 “Sento in seno” , aria d’Il Giustino. “Largo” del Concierto para a violín RV 273 “Allegro” de la Sonata para violín RV 242, “para Pisendel” Georg Friedrich Händel “Furibondo spira il vento” , aria de Partenope Antonio Vivaldi “Allegro” i “Grave – Recitativo” del Concierto para violín RV 208, “Grosso Mogul” Händel “Stille amare” , aria de Tolomeo, re d’Egitto . Vivaldi “Ciaccona” del Concierto para violín RV 222 Georg Friedrich Händel “Torna sol per un momento” , aria de Tolomeo, re d’Egitto . Vivaldi “Allegro” del Concierto para violín RV 208, “Grosso Mogul”. Händel “Agitato da fiere tempeste” , aria de Riccardo Primo /  Lunes 11 de enero de 2021

En Jakub Józef Orliński se produce una confluencia de factores que lo convierten en uno de los iconos que más empatía suscita entre los amantes más jóvenes de la música clásica. Orliński pertenece a esa generación de ‘millennials’ que se ha abierto espacio y triunfado en aspectos multidisciplinares, que en su caso resultan sumamente dispares:  afamado contratenor, pertenece al colectivo de break dance ‘Skill Fanatikz Crew’, practica skateboard, participa como modelo en campañas publicitarias o tiene en las redes sociales una plataforma cuyas visualizaciones en youtube -como es el caso de su ‘Vedrò con mio diletto’ de Vivaldi- van camino de superar la cifra de cinco millones.

Volvía a Barcelona el carismático cantante nacido en Varsovia en 1990 para actuar en el Palau en un programa titulado Eroe, junto al conjunto Il Giardino d’Amore, encabezado por todo un héroe del violín como es Stefan Plewniak.  Una vez más, el Palau presentó un lleno hasta el máximo permitido por las autoridades sanitarias, con un público bien dispuesto a disfrutar de un programa que ofrecía un hermoso duelo musical entre Orliński y Plewniak, intercalando arias de Haendel y Vivaldi con páginas orquestales del prete rosso, siempre interpretadas de memoria por el violinista polaco y su conjunto .

Después de la Sinfonía de la Olimpiada de Vivaldi, Orliński abrió el apartado vocal con ‘A dispetto d’un volto ingrato’, -aria estrenada en su momento por el castrato Andrea Pacini- en la que los sentimientos atormentados, la furia, la pasión y la sed de venganza fueron un vehículo perfecto para mostrar ya desde el inicio las cualidades de una voz casi blanca que no adolece de fisuras en su tesitura y poseedora de un magnetismo que rápidamente atrapa al oyente. Desde sus grabaciones Anima Sacra (2018, Warner) y Facce d’amor (2019, Erato) la voz de Orliński se ha ganado un puesto entre la élite de cantantes de su cuerda (Jaroussky, Mehta, Sabata…) y el futuro que tiene por delante se antoja dorado.

El timbre delicadísimo del contratenor nos maravilló en el aria del emperador Anastasio ‘Sento in seno ch’in pioggia di lacrime’ de la ópera Il Giustino (1724) de Vivaldi. La voz de Orliński destierra todo sonido que pueda asemejarse a un vibrato, con unas dinámicas bellísimas que van de los pianissimi a los forte con una messa da voce preciosista. Le encanta recurrir a los efectos y al mismo tiempo prodiga a un canto  natural que magnetiza por su belleza de emisión. En arias como ‘Furibondo spira il vento’ de Partenope (1730), o ‘Torna sol per un momento’ de Tolomeo, re d’Egitto (1728) el cantante mostró asimismo un dominio total de la escena, haciendo valer su elegancia física para cantar y entregar todo su talento en plena comunión con un conjunto que le servía un acompañamiento repleto de energía y vitalidad.

Y lo cierto es que esta simbiosis entre Orliński y los ocho integrantes de Il Giardino d’Amore fue constante, gracias también al virtuosismo de Plewniak, quien desplegó esos tempi endemoniados al más puro estilo Biondi, haciendo gala por su parte de un carisma escénico que, a buen seguro, a más de uno recordaría a la figura de Ara Malikian. En su propuesta vivaldiana, eléctrica y enérgica, siempre despuntaba aquel aroma veneciano ineludible a la música concertante del compositor.

Después de una colosal interpretación del Allegro del Concierto para violín RV 208, Grosso Mogul, de Vivaldi, la voz de Orliński volvió a encandilar al público del Palau con ‘Agitato da fiere tempeste’ de Riccardo Primo, re d’Inghilterra (1727), aria que Haendel escribiría para Senesino. Agilidades, coloraturas, proliferación de efectos en el da capo del primer tema del aria; un Haendel, en suma, que combina a la perfección la elegancia en el canto con los fuegos de artificio técnicos, permitiendo a Orliński proyectar unos agudos que, sin ser perfectamente prístinos, sí poseían un magnetismo extraordinario.

El concierto culminó con dos arias fuera de programa, que, a la postre, resultaron ser dos de los momentos más hermosos del recital: ‘Dove sei’, de la ópera Rodelinda de Haendel y ‘Vedró con mio diletto’ de Il Giustino de Vivaldi.