BARCELONA / Un brillante Alard con el Bach más vivaldiano

BARCELONA / Un brillante Alard con el Bach más vivaldiano

BARCELONA / Palau Bach. Benjamin Alard, clavicémbalo. Programa: Bach: Transcripciones para clavecín de conciertos de Vivaldi / Petit Palau, martes 12 de enero de 2021

Por noveno año consecutivo Benjamin Alard actuaba en el Palau de la Música Catalana, prosiguiendo su proyecto de interpretar la integral de la obra para clave de Bach, una propuesta que paralelamente viene complementando con la grabación para Harmonia Mundi del monumental corpus que el cantor de Leipzig dedicó al clave y al órgano. La sala del Petit Palau acogió algo menos de doscientas personas, que pudieron disfrutar de un programa dedicado a las transcripciones para clave que Bach realizara de conciertos de Vivaldi.

El teclista francés, tras mostrar su agradecimiento a la organización del Palau y a la asistencia de público en unos momentos tan complicados, glosó el recital hablando sobre la incertidumbre que existe acerca de los motivos que llevaron a Bach a realizar estas transcripciones vivaldianas, y preguntarse qué hubiera pensado Vivaldi al escucharlas. Y Alard invitó al público a dejarse llevar por esta música maravillosa, a realizar un viaje por la Italia de Vivaldi de la mano de Bach.

Una de las razones que llevaron a Bach a transcribir estos conciertos durante su etapa en Weimar (1708-1717) puede encontrarse en las palabras de su biógrafo  Johann Nikolaus Forkel (1749- 1818), quien escribió que estos conciertos de Vivaldi ‘cautivaron la imaginación de Bach, quien los transcribió para un instrumento de tecla para comprender mejor la brillante melodía italiana y la bellísima armonía veneciana’. Incrementando la densidad armónica y añadiendo contrapuntos marca de la casa, estas páginas de riquísima ornamentación suponen un constante desafío técnico y expresivo para el intérprete. Y Alard desplegó todo su talento, exhibiendo una  articulación precisa, de gran nitidez en el legato, jugando con las sonoridades que ofrecía el instrumento –con un bellísimo registro de laúd- y creando constantemente una atmósfera en la que la fluidez vivaldiana se daba perfecta cita con la densidad contrapuntística y armónica propias de Bach.

Versiones abiertas, expresivas, rigurosas en los tempi, de una gran serenidad en los sublimes pasajes lentos –sumamente detallista con las notas de ornamento- y transmitiendo toda la luminosidad veneciana en los movimientos rápidos, que el solista acometió con seguridad técnica y con una articulación tan clara como precisa.  El clavicembalista francés no se arredró ante las complejidades que encierran obras como los conciertos BWV 975 y BWV 976, sacando un gran partido del juego de contrastes que provocan los efectos de eco, de los claroscuros inequívocamente barrocos y, por encima de todo, desplegando una apabullante claridad en los pasajes contrapuntísticos.

Benjamin Alard decidió ofrecer el programa sin interrupciones, despidiéndose con la adaptación -con número de catálogo BWV974- del movimiento lento del Concierto para oboe de Benedetto Marcello y poniendo el broche con Scarlatti a este nuevo recital con el que ha dado un paso más hacia el objetivo de completar esta monumental integral en el Palau.