BARCELONA / Sublime Maisky

BARCELONA / Sublime Maisky

Barcelona. Palau de la Música Catalana. Temporada OCM / Mischa Maisky, violonchelo. Orquestra Simfònica Camera Musicae. Director:  Tomàs Grau / Programa: Wagner. Dvořák. Domingo 31 de enero de 2021

Tras sendas actuaciones previas en Vic y Tarragona, y acompañado por la Orquestra Simfònica Camera Musicae dirigida por su titular Tomàs Grau, regresó el violonchelista Mischa Maisky al Palau de la Música Catalana con un concierto memorable en el que volvió a poner de manifiesto sus grandes recursos, basados en una arrolladora musicalidad y un enorme poder expresivo que magnetiza por su incombustible carga emocional. En atriles, el celebérrimo Concierto para violonchelo y orquesta de Dvořák, composición de cuyo estreno se cumplen 125 años y que ha pasado decenas de veces por las manos del letón –con grabaciones incluidas junto a Bernstein (1996) y Mehta (2003)- quien sin embargo la sigue acometiendo con idéntica ilusión y frescura que al comienzo de su carrera.

Digno heredero del talento de Piatigorsky y Rostropovich, Maisky sigue enamorando con su violonchelo, del que extrae timbres cristalinos y diáfanas sonoridades gracias a un movimiento continuo del arco de magnética gestualidad. En su lectura Maisky se movió entre lo vigoroso y lo reflexivo, derrochando pasión y fortaleza en el primer movimiento, en contraste con la mística sublime del Adagio. Un Dvořák de fuerte carga romántica, elegante en su trazo, pero en el que Maisky no dejó escapar la oportunidad de mostrar un virtuosismo de máxima precisión, magníficamente arropado por el hermoso y bien trabajado sonido de la OCM, joven formación que, bajo la sólida batuta de Grau, cumple este año sus tres primeros lustros de actividad en un óptimo estado de forma.

La orquesta, que previamente nos había ofrecido una elegante –tal vez un tanto lenta- versión del Idilio de Sigfrido wagneriano, supo impregnarse de la musicalidad de un Maisky que no quiso despedirse sin ofrecer fuera de programa tres piezas de Bach: la Sarabanda de la Suite núm.5 en Do menor (una pieza que tanto amaba Casals), el preludio de la Suite núm.1 en Sol Mayor y la ‘bourrée’ de la Suite núm.3 en Do Mayor, música sublimemente interpretada que sirvió de perfecto colofón a uno de los mejores conciertos que nos ha deparado hasta el momento esta compleja temporada musical.