BARCELONA / Musica Reservata celebra su trigésimo aniversario con la ‘Misa’ de Magrané

BARCELONA / Musica Reservata celebra su trigésimo aniversario con la ‘Misa’ de Magrané

Barcelona. Palau de la Música Catalana. 19-VII-2021. Musica Reservata de Barcelona. Director: Pedro Teixeira. Obras de Lassus, Palestrina, Magrané, Guerrero, Clemens non Papa.

Son ya treinta años los que Musica Reservata de Barcelona lleva dedicándose casi de manera exclusiva al repertorio religioso renacentista y haciendo hincapié en el legado de la escuela polifónica ibérica. Para esta celebración, la sala del Petit Palau del Palau de la Música acogió un programa en el cual motetes renacentistas compuestos por Lassus, Palestrina, Guerrero y Clemens non Papa sobre textos seculares del Cantar de los cantares se alternaron con el estreno en Barcelona de la Misa a seis voces de Joan Magrané.

La génesis de esta Misa de Joan Magrané surgió del encargo de las Noches de Clásica de Girona, un proyecto iniciado en 2018 y que ha recalado ahora en Barcelona en una coproducción del Festival Grec y el Palau de la Música Catalana. La trayectoria de Magrané (Reus, 1988) sigue avanzando de manera imparable desde que se proclamara ganador del Premio Reina Sofía de Composición Musical en 2013, galardón al que han seguido numerosos reconocimientos nacionales e internacionales. Ha sido compositor invitado en el Palau en la temporada 19-20 y lo será en la 21-22, y estuvo nominado a los Grammys Latinos el pasado año como autor de la mejor composición de música clásica contemporánea.

Como muestra de esta calidad compositiva esta Misa a seis voces, trabajo de pura orfebrería. Música novedosa en su creación, pero con una mirada que no puede dejar de observar el lenguaje de la escuela francoflamenca del alto Renacimiento. Las diez voces integrantes de Musica Reservata, admirablemente conducidas por Pedro Teixeira —que fue director del Coro de la Comunidad de Madrid entre 2012 y 2017— se adentraban en toda la profundidad y contención que ya sugiere el Kyrie inicial, en todo el sentido atemporal de una música cuyos cánones constructivos denotan el meticuloso trabajo que ha llevado a cabo Magrané. Los contrapuntos y el encabalgamiento de las voces entretejían una harmonía de bellísimos acordes superpuestos que, en ocasiones, se disipaba hasta confluir y fundirse en una sola nota al dentro de una resolución marcadamente tonal.

Tal como sucede en su Oració a la Sacratíssima Verge Maria, compuesta bajo textos del poeta renacentista valenciano Joan Roís de Corella, la sólida formación de Magrané nos envuelve con una música minuciosamente elaborada hasta sus más recónditos detalles. Las influencias en Magrané son multidisciplinares y entre sus referentes se dan cita nombres como los de Duccio o Piero della Francesca, Thomas Elliot o Paul Valéry, Josquin o Lassus, cuyo peso específico en la pintura, poesía y música son un recurrente para siempre alejarse de lo banal y adentrarse en lo estrictamente sustancial. Y en esta música que ha escrito para el ordinario de la Misa se desprende de efectos vacuos en pro a la reflexión y concreción; sigue los conceptos estilísticos de los autores renacentistas para así crear una obra a seis voces llena de serenidad, de compleja elaboración armónica y de notoria exigencia vocal. Una mirada al pasado, a Palestrina o a Lassus, pero sin abandonar su personalidad compositiva en lo que atañe principalmente a los aspectos armónicos.

La espléndida actuación de Musica Reservata pudo contemplarse ya desde los motetes Osculetur me de Lassus y el Quam pulchra es de Palestrina, que precedieron al Kyrie y Gloria de la Misa. Luego se dio paso a Ego flos campi de Guerrero y, de nuevo al Quam pulchra, ahora en la versión a seis voces de Lassus. Siguió el Credo de la Misa para enmarca nuevamente el Osculetur me —ahora de Palestrina— y el Ego flos campi a siete voces de Clemens non Papa.  La bellísima música del Sanctus, Benedictus y Agnus Dei puso el punto final a una obra admirablemente interpretada por Musica Reservata y cuya mirada al pasado también ha dejado margen para la creatividad siempre sustancial de Magrané.

(Foto: A. Bofill – Palau de la Música)