BARCELONA / La OBC y la huella de Pedrell

BARCELONA / La OBC y la huella de Pedrell

Barcelona. L’Auditori. 13-III-2021. Núria Rial, soprano. Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC). Director: Francesc Prat. Obras de Mompou y Gerhard.

Robert Gerhard es probablemente el compositor más eminente de la música catalana del siglo XX. Y por más que su evolución musical lo llevara muy lejos –tan lejos como para ser discípulo de Schoenberg entre 1923 y 1928, y figura destacada de la nueva música– siempre mantuvo su fidelidad a su viejo maestro, Felip Pedrell, el gran musicólogo y compositor (1841-1922), del que fue discípulo en las disciplinas de musicología y composición. Así, en 1941, con ocasión del centenario del nacimiento del maestro, compuso la sinfonía Homenatge a Pedrell, cuyo último movimiento tiene el significativo título de Pedrelliana, y el Cancionero de Pedrell. En el concierto escuchamos ambas obras y, entre ellas, también de Gerhard las Seis canciones populares catalanas, estrenadas en 1931 en uno de los conciertos de la Orquestra Pau Casals y presentadas en Viena al año siguiente, en el Festival de la Sociedad Internacional de Música Contemporánea, dirigidas nada menos que por Anton Webern.

Las canciones habían sido compuestas pensando en la voz de la gran soprano Conchita Badía, que las cantó en los dos mencionados conciertos. En el que comentamos la soprano Núria Rial fue la intérprete tanto de las canciones como del cancionero. Tiene su voz un color bonito y uniforme en toda la amplitud de su tesitura. Buen estilo, aunque un poco plana su interpretación en algunos momentos y con tendencia a sacrificar en exceso la dicción a cambio de facilitar la emisión, lo que en este género musical es problemático.

Las obras de Gerhard habían sido precedidas de las Variaciones sobre un tema de Chopin de Frederic Mompou (1957) en orquestación de Josep Soler (1994). Tanto aquí como en la Pedrelliana, destacó el buen trabajo de la orquesta. Su director, Francesc Prat, cuidó de dar un tempo y un carácter distintivo para cada una de las variaciones, ciertamente nada enigmáticas. En la Pedrelliana la huella del viejo maestro de Gerhard se nota en el tratamiento de los temas de su ópera La Celestina y director y orquesta dieron una versión colorista, brillante, con ecos wagnerianos, no en vano Pedrell se mostró admirador del gran Richard.

(Foto: L’Auditori)