BARCELONA / Kashimoto y Søndergård muestran buena sintonía con la OBC

Barcelona. L’ Auditori. 17 –IV-2026. OBC. Daishin Kashimoto, violín. Thomas Søndergård, director. Obras de Debussy, Saint-Saëns.
Desde la llegada de Ludovic Morlot como director titular, la música francesa ha ocupado un puesto significativo dentro de la programación de las distintas temporadas de la OBC. Junto a las grabaciones dedicadas a obras de Ravel, composiciones del propio Ravel, Berlioz, Boulanger, Debussy o Saint-Saëns, se han podido escuchar a lo largo de esta temporada que, alcanzará la próxima semana, uno de sus puntos culminantes con la interpretación en Madrid y Barcelona de la Sinfonía Turangalila de Messiaen.
El director Thomas Søndergård, afrontaba frente a la OBC un programa dedicado a Debussy y Saint-Saëns, en un concierto que, tal como nos informaron desde el Auditori, suponía el debut en España del maestro danés. Por su parte, el violinista Daishin Kashimoto, con una maestría interpretativa atesorada a lo largo de sus más de quince años de experiencia como concertino de la Filarmónica de Berlín, volvía a Barcelona tras su recordada interpretación del Doble concierto de Brahms junto a la Franz Schubert Filarmonia, el febrero del pasado año. En esta ocasión el solista japonés, aunque nacido en Londres en 1979, desgranaría con una interpretación refinadísima, toda la musicalidad y lirismo que desprende el sensacional Concierto para violín nº 3 de Saint-Saëns.
Thomas Søndergård, director musical de la Orquesta de Minnesota y de la Real Orquesta Nacional de Escocia, ha dirigido a grandes formaciones sinfónicas, entre ellas la Filarmónica de Berlín, Sinfónica de Baviera, Gewandhaus, Royal Concertgebouw, Nueva York, Chicago. El rasgo más significativo de su estilo radica en hilvanar con suma sutilidad las dinámicas, los sonidos refinados, el detallismo, convirtiendo sus interpretaciones en un lienzo sonoro repleto de precisión. Y dicha sutileza resulta imprescindible para afrontar la Petite suite de Debussy, ofrecida en la versión para gran orquesta de 1907 realizada por Henri Büsser. Esta página, despojada de todas las audacias que desprende Images —interpretada en la segunda parte—, posee una atmósfera límpida, descriptiva y evocadora. Inspirada en la obra Fêtes galantes de Verlaine, sus cuatro movimientos rebosan de una musicalidad elegante, refinada y sensible. La dirección de Søndergård encontró la complicidad de los profesores de una OBC que disfrutaba con esta música llena de sutilezas dieciochescas expuestas en Cortège o en el bellísimo Menuet.
Con la interpretación de Images, la orquesta profundizó en el colorismo, en la recreación de una atmosfera contemplativa, de efectos coloristas, de armonías repletas de audacia y ritmos ofrecidos con precisión. La buena sintonía que mantiene la OBC con el repertorio francés, emergió aquí con sutileza, gracias a una dirección elegante y repleta de sutileza en Les parfums de la nuit. Resultó preciso el equilibrio sonoro entre las secciones en Rondes de printemps y rebosó vitalidad en Le matin d’un jour de fête, conclusión de Ibéria, tercera parte y conclusión de esta obra sinfónica.
El Concierto para violín nº 3 de Saint-Saëns, estrenado por Sarasate en 1880, rebosa romanticismo por los cuatro costados. El violín de Kashimoto y la dirección de Søndergård encontraron el justo empaque de sonido entre solista y orquesta que demanda esta composición. Hacer emerger los matices que con tanta sutileza compuso Saint-Saëns en la orquestación del concierto, resulta primordial. Kashimoto y la OBC dialogaron para ofrecernos una versión alejada de virtuosismos excesivos —incluso en el movimiento final—, que atendía a su vertiente más poética, mediante sonidos etéreos y repletos dulzura en el Andantino. Kashimoto nunca buscó un resultado donde primaran las audacias ni el exceso de protagonismo; la plena integración sonora con los músicos de la orquesta, liderados en la noche del viernes por el concertino invitado Paul Kim, fue determinante para llevar a buen puerto esta versión más poética que apasionada de la bellísima página concertante de Saint-Saëns.
Lluís Trullén
Fotografías May Zircus


