BARCELONA / Feliz reencuentro de Leticia Moreno y Pablo González con la OBC

BARCELONA / Feliz reencuentro de Leticia Moreno y Pablo González con la OBC

Barcelona. Temporada de la OBC/ Leticia Moreno, violín. Pablo González, dirección / Obras de Bartók, Ravel, Manén y Shostakovich / L’ Auditori. 19-2-2021

Con un programa estructurado con absoluta cohesión en su discurso, Pablo González volvía a dirigir a la OBC, de la que fuera años atrás su titular, presentando cuatro obras del Siglo XX .  Se abría el concierto con la Rapsodia para violín y orquesta nº1 de Bartók y Tzigane de Ravel, ambas  vinculadas a la música zíngara y que contaba con la presencia de una extraordinaria Leticia Moreno  en su rol de solista.  Un instante de evocación romántica con la Chanson de Manén nos  conduciría ya, con la OBC en solitario, a la orquestación que  Rudolph Barshai realizara en 2003 de toda la desesperación que rezuma del Cuarteto de cuerda nº3 de  Shostakovich, escrito en 1946, con claras evocaciones a la música klezmer.

La OBC afrontaba por primera vez la Rapsodia de Béla Bartók, y ahí estaba una imponente Leticia Moreno, quien recreó con fortaleza, sutileza, ritmos mordaces y efectos sonoros repletos de color la vivacidad de estas sonoridades magiares. Una mezcla de melancolía y sonoridades voluntariamente rudas llenaban de expresividad la interpretación de esta página tremendamente sugerente.

Si Leticia Moreno nos cautivó con su interpretación de Bartók, todavía nos dio lo mejor de sí con la celebérrima Tzigane de Ravel de 1922,  la rapsodia que el compositor francés escribió para Jelly d’ Aranyi, la violinista que por aquel entonces actuó acompañada al piano por Bartók en Londres y París. Y de nuevo Moreno nos cautivó por la manera de trasladarnos en el soliloquio inicial todo el exotismo que despliega esta pieza inspirada en aires de un imaginario folklore gitano. La obra emergía bajo una deslumbrante afinación y unos juegos de artificio de fascinante colorido que fueron in crescendo con la paleta de color que Pablo González supo extraer de la orquesta.

Siguió el merecido recuerdo al cincuentenario de Manén con una obra lírica como la Chanson, que selló una redonda actuación de una Leticia Moreno que volvió a impartir otra lección de musicalidad, virtuosismo y talento sobre el escenario.

El sarcasmo punzante, la melancolía que deambula sobre armonías oscuras y ritmos mordaces hasta llegar a la desolación del último movimiento, envuelven el universo de situaciones que Shostakovich plasmara en su tercer cuarteto, que fuera brillantemente orquestado décadas después por Barshai. La OBC se mostró implicada  en todo momento con el carácter, la profundidad, la serenidad y las sonoridades klezmer que emergen de la obra.  Pablo González nos evocó aquellas destacadas versiones de la OBC cuando interpretaba la música de Shostakovich de mano de los tan recordados Franz Paul Decker y Jesús López Cobos.