BARCELONA / Feliz reencuentro de Conunova y Macelaru con la OBC

Barcelona. L’ Auditori. 6-XI- 2024. Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Catalunya (OBC). Alexandra Conunova, violín Cristian Macelaru, dirección. Obras de Bruch, Bartók
La OBC sigue con paso firme su temporada de conciertos fundamentada en programas de indudable atractivo y solistas de calidad contrastada. Ambas premisas se cumplían en la cuarta propuesta de la temporada integrada por el Concierto para violín op.26 de Bruch y la versión íntegra del ballet en un acto “El príncipe de madera” de Béla Bartók. Como solista actuó Alexandra Conunova, quien tres años atrás ya brilló en el Auditori con una intensa interpretación del Concierto para violín de Brahms, y como director invitado Cristian Macelaru, batuta que en los últimos años se ha puesto al frente de la orquesta barcelonesa, con programas dedicados a Bach, en abril de 2017 o Schumann, en noviembre de 2022.
Antes del inicio del concierto, se guardó un minuto de silencio en recuerdo a las víctimas de la DANA. La violinista moldava Alexandra Conunova va forjando una carrera que hoy por hoy parece imparable; constantes actuaciones junto a grandes orquestas internacionales bajo batutas como Noseda, Currentzis o Saraste, dan cuenta de la calidad de un estilo interpretativo apoyado en una técnica inmaculada y en la ingente variedad de sonidos que extrae del Guadagnini (ca. 1785 ex “Ida Levin”) que lleva entre manos. Conunova desplegó su magnetismo con una emocionante versión del Concierto de Bruch en el que jugó con el efectismo de las dinámicas, asumiendo todo el protagonismo que le concedía la batuta de Macelaru. Bien arropada en líneas generales por la OBC, la solista desplegó un aire rapsódico en el Allegro moderato, ahondó en el carácter poético del sublime motivo en Mi bemol del Adagio e impregnó de un colorido zíngaro los ritmos impulsivos que brotan del Allegro energico. Fuera de programa, la moldava y el director y violinista rumano ofrecieron la Danza Transilvania para dos violines de Bartók, introducción idónea para la segunda parte del concierto dedicada al ballet El príncipe de madera del compositor magiar.

Macelaru sucumbió a la magia que envuelve el cuento de hadas El príncipe de madera, ballet estrenado con gran éxito en 1917 y compuesto tras El Castillo de Barbazul. La orquesta, que interpretaba por primera vez la versión completa de esta obra, pareció sentirse cómoda con la música de Bartók. Cinco años atrás la OBC programó una serie de conciertos inscritos en el “Focus Bartók”, con una memorable versión El Castillo de Barbazul bajo la batuta de Josep Pons; más tarde, la Covid-19 obligó a cancelar diversos conciertos, entre ellos el que debía dirigir Macelaru en mayo de 2020 dedicado precisamente a la suite de El Príncipe de madera.
La ironía de la danza de la princesa, la paleta de colores impresionistas de la Danza de los árboles o el mecanicismo del tema del príncipe de madera, tan próximo a Petruchka –partitura escrita un lustro antes-, fueron tratados bajo un ejemplar contexto narrativo y una certera respuesta orquestal. El Auditori optó, tal como sucedió con el Daphnis et Chloé del concierto inaugural, por el sobretitulado, una certera idea para facilitar el seguimiento de la narración de este cuento de carácter moralizante.
Lluís Trullén
Foto: José María Rodríguez Rodríguez


